CARMEN CUESTA Y EL ARTE DEL BORDADO
 
     
 

A la casa de Carmen Cuesta en la calle Mesones, junto al Ayuntamiento de Arjonilla, acuden casi a diario muchos vecinos y foráneos, en invierno junto a la lumbre, y a la sombra de la parra de su patio en verano, quizá porque hasta hace poco estuvo allí la zapatería de su hermano Manolo, siempre lugar de encuentro.

 
 
 

Esta arjonillera, a pesar de su edad encandila con sus trabajos que, con el único motivo de engrandecer las fiestas de su pueblo, realiza con la maestría de muchos años trabajando con la aguja y el dedal.Desde hace una década, salen de su taller espléndidos bordados para las Cofradías de Arjonilla, y aún sigue en la tarea con una obra muy especial, por encargo de la Delegación de Gobernación de la Junta de Andalucía. Se trata del repostero que presidirá los actos institucionales en Jaén, del día de nuestra Comunidad, el próximo 28 de Febrero.

En el taller de la afamada modista arjonillera Luisa Martín, "la turbiera", aprendió Carmen Cuesta a los 13 años el manejo de la aguja y el dedal para instalarse por su cuenta con 17 años en la década de los cuarenta. Por aquel entonces, su familia residía en la plaza del Mercado, en el bar de su padre, Antonio Cuesta, y allí acogió a un pequeño grupo de jóvenes aprendices del oficio. Siempre ha realizado prendas femeninas por encargos particulares, hasta que en 1.966 se funda la Cooperativa "Arcotex", de la que Carmen era encargada de organizar el trabajo diario. "Arcotex", fundada por Felipe Martínez estaba compuesta de 42 socios cooperativistas y tenía su taller al finalizar la calle Huertas, junto a la casa cuartel de la Guardia Civil. Desde allí, Carmen organizaba el trabajo que también se extendía a unos talleres que a modo de sucursal tenía esta cooperativa textil en Bélmez de la Moraleda, Villardompardo y Arjona, estableciendo un servicio de entrega y recogida de las prendas ya confeccionadas.

A las ciudades de Madrid, Barcelona y Valencia, llegaban las confecciones de "Arcotex", preferentemente trajes de señora y abrigos, que en los últimos años eran expuestos en pasarela organizada desde la propia empresa. En 1.971, se clausura esta cooperativa textil, volviendo Carmen Cuesta a coser para los particulares desde su propia casa hasta que en 1981 llega a la farmacia Montoro del Río como auxiliar. Unas dolencias en las piernas le impiden trabajar desde 1987, fecha que supone el punto de partida para sus bordados destinados a las cofradías de pasión y gloria de la localidad.

El repostero sobre el que trabaja en la actualidad, mantiene las características de los reposteros confeccionados en Arjonilla para el adorno de fachadas con motivo de la fiesta de la espiga de 1.984, y de la celebración anual del Corpus Christi. En este caso, el motivo heráldico es el escudo de Andalucía, rodeado de una decoración vegetal de múltiples colores en fieltro, según diseño del artista arjonillero Pedro Montoro. Sobre un terciopelo carmesí, sustentado en una loneta, se disponen las piezas recortadas que son cosidas al fondo del repostero y perfiladas con un cordoncillo de seda. En algunos motivos se introduce el lamé, tela dorada muy vistosa que confiere mayor calidad en el resultado final, para el que también ayudan un galón y flecos en contorno.

En el capítulo de sus bordados, Carmen destaca sobre todos el manto de la patrona de Arjonilla, la Virgen de las Batallas, una gran obra para la que contó con la ayuda de su hermana Lola y de muchas devotas. Todas las Cofradías de la localidad poseen obras de Carmen, desde sayas, mantos, dalmáticas, estandartes, túnicas de nazareno, de manera que en los diez últimos años se ha renovado el patrimonio cofrade, con unas piezas de bordado que Carmen ha visto desfilar por el taller de su casa, y de las que se siente muy orgullosa, al contar también con grandes artistas en el diseño de sus obras, como Pedro Montoro y el desaparecido arquitecto Luis Alonso Salcedo. Entre las obras que han sobrepasado los límites locales, destaca el paño de catafalco para el sagrario de la Parroquia de San Ginés en Madrid.

El repostero que ha de presidir los actos institucionales del día de Andalucía en Jaén, saldrá de la casa de Carmen y con él quizá se cortará la coleta, como suele decir, aunque los ánimos por ofrecer lo mejor de su trabajo no cesan, y posiblemente surgirá algo más que hacer por el buen nombre de su pueblo, del que tantas historias sabe, contadas como nadie, entre los arcos enladrillados de su patio, y la frescura de la albahaca.

Ildefonso Rueda Jándula