| Ermita
de San Roque |
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Las devociones religiosas de cierta importancia, promueven la construcción de templos en los que celebrar el culto divino, sacralizando así el espacio urbano, si bien para el caso de las ermitas solían construirse a extramuros de las poblaciones, por lo que la sacralización pretendía más bien dirigirse a lo rural. Ya vimos cómo San Sebastián y San Roque eran devociones a las que el pueblo acudía ante las epidemias. En Arjonilla, ambos tuvieron ermita levantada en su honor a partir del siglo XVI, ubicadas en las entradas y salidas más importantes de la población: Camino de Andújar y Camino de Córdoba, respectivamente. Curiosamente, ambos caminos eran clausurados ante los casos de peste en poblaciones vecinas. La ermita de San Roque, representaba en aquel tiempo, a los ojos de los habitantes del Arjonilla de la Edad Moderna, un escudo protector frente a la epidemia, transmitida fundamentalmente por el tránsito de viajeros por las vías de comunicación mencionadas. En nuestros días, es un lugar de peregrinación cotidiano, de los fieles devotos arjonilleros que se acercan a la mirilla de su puerta, para contemplar la imagen de su venerado Patrón. |
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Construcción
a finales del s. XVI |
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Reconstrucción de la portada principal antigua de la ermita de San Roque |
Junto al Camino de Córdoba, a mediados del siglo XVI se estaba construyendo la ermita de San Roque, con anterioridad al Voto por el que fue elegido por patrono de la Villa, desconociéndose quién o quienes decidieron erigir el templo en honor del Santo de Montpellier. La primera referencia de su existencia nos la dan los testigos convocados por la Orden de Calatrava en 1569 para la información que se envió al Consejo de Órdenes acerca de las ermitas y cofradías de la Villa de Arjonilla: “E despues de lo susodicho en la dicha villa de Arjonilla este dicho dia mes e año susodicho los dichos señores alcaldes e regidores en cumplimiento de la dicha provisión de su magestad hizieron pareçer antesí a Diego Ruiz el viejo mayordomo de la Cofradía que se dize en los sabados vezino desta villa del qual fue resçebido juramento en forma de derecho ... dixo que sabe que en esta villa ay una hermita de señor san rroque questa por acabar de cubrir en el camino que va desta villa a Cordoba y ... en la yglesia de San Roque no se dize ny çelebra fiesta ny se dize mysa porque esta por cubrir ... que las ermytas e rreparos dellas se hazen de limosnas de la buena gente quando tienen necesidad” |
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Primera
campana en el s. XVII |
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A partir de la obligación votiva de acudir el Ayuntamiento a los gastos de reparos de la ermita del Patrón, el cabildo se preocupaba de todo lo concerniente a su buen estado. Hacia 1611 se realizan varias obras menores y entre las actuaciones municipales destaca la instalación de la primera campana, adquirida por el regidor Diego Ruiz de Monterrubio en Córdoba por 796 reales, si bien la limosna recogida para este menester sólo ascendía a 400 reales, por lo que el resto fue costeado por los fondos del cabildo: “Trataron e dijeron que por cuanto este concejo es Patrono de la Fiesta de Señor San Roque y está obligado a mirar por las cosas del govierno y administración de su ermita por boto que tiene fecho por acuerdo deste ... Pedir y juntar limosna para acudir a las necesidades que se ofrecieren y porque de presente la dicha ermita está sin campana para poder celebrar su fiesta ... cosa que tanto importa a la dicha ermita para su adorno y porque a noticia deste qº a venido que Diego Ruiz de Monterrubio vecino desta Villa compró en la ciudad de Córdoba una campana para dicha ermita en precio de setezientos e noventa y seis rreales y de la limosna que está junta por de contado quatrozientos reales y se contaron debiendo trescientos noventa y seis rreales por los quales consta por testimonio” |
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La
lonja de la ermita |
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Lonja y portada principal |
Unos años más tarde, se construye la lonja de la ermita, que limita el espacio del recinto sagrado, ya que en este siglo XVII, el oficio divino se celebraba en la explanada exterior, a causa del calor y el concurso de fieles en esta solemnidad. Así, en 1642, el alcalde D. Francisco Serrano Moreno se dirige al Obispo para que continúe permitiendo la celebración a la puerta de la ermita: “Como patronos que somos de Sr. San Roque y de su Santa Iglesia ... por los días de Sr. San Roque de cada uno año ha celebrado y celebra su fiesta solemne con Misa y Procesión en la dicha Iglesia que por ser pequeña y por la comodidad de la mucha jente que con grande devoción concurre a la dicha fiesta la Santa Misa della se celebra y a acostumbrado celebrarse fuera de la dicha Iglesia a la puerta principal della porque el pueblo goce de oir misa lo cual faltaría si se celebrase dentro de la dicha Iglesia por ser como es muy pequeña y contraviniendo esta antigua costumbre el Señor Doctor Don Fernando de Nava, Prior de la Parroquial de esta Villa ha mandado que la dicha fiesta y misa no se celebre fuera de la dicha Iglesia sino dentro della de que se siguen las dichas causas “ |
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Para acudir a los gastos que ocasionaban los continuos reparos en la ermita, el cabildo desarrolló varios sistemas de recolección de fondos, principalmente las multas, como las impuestas a los caballeros capitulares ante su ausencia de los cabildos. Así ocurrió en 1638, cuando se impone la multa de 100 maravedís a cada caballero capitular que no asistiera al cabildo. En 1661, la cantidad ya ascendía a 500 maravedís, y en casos de peste también se penalizaba con aportaciones para las obras de la ermita, en caso de ausencia de capitulares a las puertas de la Villa. Sobre el culto que tenía lugar en la ermita del Santo Patrón, el acuerdo de 10 de marzo de 1702, refiere el inventario de los ornamentos que habría de realizarse tras la adquisición de los mismos por parte del cabildo: “Acordaron que por quanto todos los ornamentos de Cáliz, misales y demás cosas que se sirben en la ermita del glorioso San Roque patrón desta Villa se an echo a expensas deste Conzejo y para que todo tenga la quenta guarda y custodia nezesaria se aga inbentario jurídico de dhos. ornamentos y fecho se le entreguen y encargue el cuidado dellos a la persona que sus mrds. dhos. señores alcaldes a quienes se les suplica asistan a las dilijenzias nezesarias para dho. efecto y fho. dho. inventario se traiga con los papeles del archivo desta Villa y así lo acordaron y firmaron.” |
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Ruina
a comienzos del s. XVIII |
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La penuria económica por la que pasan las economías municipales a raíz de los sucesos de principios del siglo XVIII, con las continuas demandas para el ejército de Felipe V contra los partidarios del archiduque Carlos, situación que se hizo más cruenta en Arjonilla, por la escasez de bienes de propios con los que evitar la asfixia económica del vecindario, provocó el abandono de reparos en la ermita de San Roque. En 1710, cuando ya había pasado el bienio de crisis de subsistencias, se hacía patente el mal estado de la ermita, lo que provocaba la permanencia de la imagen en la Iglesia Parroquial. El cabildo determinó nombrar dos caballeros diputados, Fernando de Mendoza y Martín de Carmona Valenzuela, para que recogieran limosnas del vecindario y reparar así la ermita del Santo. Lo cierto es que esta acción no tuvo efecto alguno, ya que en 1.715 la situación del inmueble era de ruina total: |
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“Dijeron
que la ermita de Señor San Roque patrono de esta villa la que se
alla estramuros y proxima a ella esta arruinada maltratada y deteriorada
de suerte que perezieron todos los techos bovedas y pinturas aviendo únicamente
quedado las paredes de la alverca y estas con mucha nezesidad de reparos
por lo que fue preziso se traslade la Santa Ymajen a la Yglesia Parrochial
desta villa y siendo muy apropósito de su obligación que
se restablezca la ermita y en todo se aumente el mayor culto venerazión
y devozión del Santo Patrono tiniendo esta villa medios algunos
con que poder lograr el ferboroso efecto destos fines considerando preciso
acudir a las limosnas de los vezinos que se manifiestan ansiosos de ver
restaurada la ermita de su patrono universal acordaron por estos motivos
que se aga y ejecute toda la obra que nezesitare pidiendose las limosnas
que puedan ser bastantes para lo qual se ocurra ante el Sr. provisor y
vicario jeneral de este obispado que se sirva de conzeder su lisenzia
y deviendo aver personas de la primera autoridad zelo y aplicazión
que se dediquen devotamente a pedir las limosnas y disponer las obras
y reparos de dicha ermita conoziendo este conzejo las zircunstanzias espresadas
en los señores lizenciado Dn. Juan Leonardo Ximénez Serrano
Presvítero Comisario de la Santa Cruzada de esta villa y Dn. Juan
Ramírez de Valenzuela vezino de ella se nombra por comisarios para
los efectos referidos ofreciendo este conzejo que los señores alcaldes
cavalleros capitulares les asistirán para beneficiar las limosnas
mayores de trigo y azeite y nombraron por depositario de los caudales
que produxeren estos efectos a Antonio Cayetano Gómez vezino desta
villa quien las reciva con apuntación de dichos cavalleros comisarios
y les distribuian con zédulas y libranzas suias y para pedir la
lisenzia de demandar las limosnas al señor provisor dieron su poder
a Dn. Manuel Garzía de Ortega procurador del número de la
ziudad de Jaén y así lo acordaron y firmaron”.( ) |
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La
gran reforma del s. XVIII |
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Por fin, en 1720, se realiza la escritura de obligación entre los maestros de albañilería Andrés de Carmona y José de Córdoba y el presbítero D. Juan Leonardo Jiménez Serrano y D. Juan Ramírez de Valenzuela, que permitirá la reconstrucción de la ermita. El documento, de gran extensión nos permite conocer cómo fue la reedificación de la ermita, construcción típica del siglo XVIII, cuya tipología nos ha llegado hasta la primera mitad del siglo XX, con anterioridad a las reformas de fachada más recientes. |
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El
cabildo continuaba su labor recolectora de limosnas, que en ocasiones
procedían de mandas testamentarias, como las siguientes, procedentes
del testamento otorgado en 1749 por el presbítero D. Alonso Féliz
de Soto y Barrera: “ytem declaro que en mi poder se pusieron por Dn. Roque
Ximénez de Morales nuevezs. y veinte y quatro rls. y once mrs.
balor de un adorno de un cavallo, media arroba de chocolate y otras cosas
que dió de limosna para la obra de la hermita de Sr. Sn. Roque
de los quales se gastaron en madera y obra que se hizo quinientos diez
y siete rls. y medio /.../ Asímismo mando se den de limosna para
la obra y reedificazión de la hermita de Sr. Sn. Roque Patrono
desta Villa seiszientos reales de vellón luego que se comience
su reedificazión que assí es mi voluntad “ |
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El
camarín de la Virgen de las Batallas |
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A
finales del siglo XVIII, le sucede a la casa del Patrono titular de esta
Villa una nueva ruina, que el alcalde D. Baltasar de Acuña manifiesta
al cabildo, donde se decide que los maestros de albañilería
Alonso de Lara y José Gijón pasaran a reconocer los daños
y reparos necesarios. “En este día se fizo presente una petición de Manuel González, Pedro Adelfa y Pedro Nevado, capitán, teniente y alférez de la Compañía o Congregazión de Nra. Sra. del Rosario, suplicando a esta Vª que ... de un ardiente deseo de obsequiar a dha. soberana Ymagen que se halla colocada en un nicho estrecho e indecente en la ermita del Señor San Roque extramuros de esta Villa les concedan licencia para fabricar en ella hacia el lado de la cantería de dicha ermita en el rincón que hace el testero de esta y costado de aquella a espensas de la devoción común de este pueblo ayuda de los susodichos obligándose a solicitar en caso que sus fuerzas no alcancen el costo de todo, un camarín con la devida decencia que se ejecute por maestro aprobado con yntervención del caballero yndividuo que fuese del agrado deste Ayuntamiento” |
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Ocupación
francesa |
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La ocupación de esta Villa por las tropas francesas en 1710 durante la guerra de la Independencia, afectó también a esta ermita, lo que desde el gobierno municipal se vio como un sacrilegio, a reparar de inmediato: ”trataron el estado deplorable en que se hallaba la hermita del Patrono titular Señor San Roque extramuros del Pueblo, pues por un efecto de la falta de relixión y menosprecio conque los franceses trataban los templos en que por nuestra Sagrada religión se adora al Berdadero Dios y sus santos pusieron la mencionada hermita en las barias veces que interim ocuparon la Provincia quasiasolada y en términos que aún está indecorosa para serbicio de las bestias más inmundas, cosa que cede en desprecio del Catolicismo por lo qual se hacía de imprescindible necesidad disponer inmediatamente de su reedificación y adorno en los términos más decorosos y conformes a la Dignidad del Santo Patrono...” |
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Durante
el siglo XX han sido muchas las reformas acometidas en la ermita, en las
décadas de los años 40 y 50, cuando se construya una portada
por el alcalde D. Antonio Alcántara y reparos en los 70, hasta
finalizar en los 90 con la reforma de fachada y recinto, por el arquitecto
D. Luis Alonso Salcedo Jiménez. |
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©Ildefonso
Rueda Jándula |
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