El esplendor en las festividades del Corpus Christi de los tiempos barrocos
había mermado notablemente en la segunda mitad del siglo XVIII,
si bien la monarquía borbónica y el Consejo de Castilla
habían reglamentado, al igual que lo hicieron los Austrias, la
asistencia obligatoria que el pueblo debía prestar al Santísimo
Sacramento en sus salidas de los templos, bien sea manifestado en la
Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo o en el viático de
asistencia a los enfermos. El movimiento ilustrado y el triunfo de la
razón calaban poco a poco en la ideología de la época,
y así los gobernantes municipales mostraban en ocasiones sus
diferencias con respecto al clero local.
El
14 de Junio de 1770, Arjonilla se disponía a vivir uno de los
tres jueves del año que según el dicho popular relucen
más que el sol. El concejo de la Villa acude con retraso a la
manifestación de Jesús Sacramentado y el Clero comienza
el oficio sin la presencia de las autoridades municipales, hecho que
es interpretado por los regidores como un desaire a la justicia de la
Villa. Una vez terminado el Oficio Divino, el escribano comunicó
a los mayordomos de las Cofradías que conducían sus imágenes
e insignias en la Magna Procesión, que el Ayuntamiento había
acordado prohibir esta asistencia bajo pena de cincuenta ducados, y
los Cofrades atemorizados, guardaron insignias e imágenes con
lo que hubo un gran escándalo entre la población. A raiz
de los hechos, surge un pleito conservado en el Archivo Histórico
Diocesano, en el que los distintos testigos narran con todo lujo de
detalles lo sucedido en aquella mañana.
?Testimonio el Br. Dn. Christobal de Castejón Prior de la Parroquial
de esta Villa /.../ dijo que en el día catorze del corriente
mes en que se celebró la festibidad de nuestro Señor Sacramentado
haviéndose dado a la hora acostumbrada los tres signos de campanas
para hacer señal a los Dibinos Oficios, con sus interbalos correspondientes
que el último signo fue después de las ocho de la mañana
de dicho día, del que haviéndose pasado otro largo interbalo
salió el clero de la Sacristía para manifestar a S.M.
y estando en esta Ceremonia entró en la Iglesia el Ayuntamiento
de esta Villa, que se componía de los Señores Alcaldes
Don Miguel Talero por el Estado Noble, y Juan Escribano por el General,
Don Bernardo de Nabas, Don Roque Serrano y Don Alonso Sandín
Rexidores, Esteban de Mercado, Diputado del Común, Don Juan Alfonso
del Río, Síndico Personero y Manuel Nabarro Síndico
Procurador de la Villa y Bartolomé Santos Mérida, escribano
de dicho Ayuntamiento, estos tres últimos individuos comenzaron
a quejarse, según tengo noticia de que se hubiese empezado a
descubrir a Su Majestad y aunque Don Bernardo de Nabas les recombino
con el Escándalo, nota que intentaban dar en un día tan
grande, con las instancias que hacían los tres referidos yndividuos
sobre que la Villa se fuese, no pudo conseguirlo, y se salieron de la
Iglesia y volvieron a las Casas de su Ayuntamiento, y haviéndose
acabado de manifestar, se empezó tercia y concluida salió
el que dispone a cantar la misa, la que finalizada se formó la
procesión, como es costumbre en el Cuerpo de la Iglesia y puestas
las Cofradías con sus Imágenes en hombros, estandartes
y nuestro Señor Sacramentado en medio de la Iglesia, llegó
a el testigo Don Bernardo Calmaestra Cura de ella, y le dijo como el
referido escribano había notificado a los hermanos mayores y
gobernadores de las Cofradías, providencia de la Real Justicia
para que no saliesen en la Procesión, bajo de la multa de cincuenta
ducados /.../ no obstante el deponente tuvo presente en aquella circusntancia
la ley real que manda bajo de pena a los fieles asistan a nuestro Señor
Sacramentado quando sale por las calles, no obstante por evitar los
mayores escándalos/.../ también porque les consta del
testigo por experiencia que del pobre que no les obedece después
procuran buscarle modos para perseguirlos, respondió del mencionado
Cura que las Cofradías volviesen a poner las imágenes
en sus sitios; después llegó al deponente Pedro Pérez,
gobernador de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario,
de la que es Mayordomo el nominado Manuel Navarro, uno de los motores
de este escándalo, y le hizo la misma propuesta de la notificación
que le havían hecho el mencionado escribano /.../ En este estado
salió la procesión con la Religión de Nuestro Padre
San Francisco, su orden tercera y el clero, y seis caballeros llevaron
las varas del Palio, y siendo una de las paradas en dicha procesión
a las puertas de las Casas del Ayuntamiento se halló la novedad
de haber quitado el bufette que según costumbre ponía
la Villa para la colocación de Nuestro Señor Sacramentado,
mientras se canta la Oración de Su Majestad, por lo que se omitió
esta parada, de lo que se siguió notabilísimo escándalo
de murmuraciones en el Pueblo, viendo que aún este debido culto
negaban a Su Majestad siendo de advertir que estaban en el Portal de
dicha casa los Individuos del Ayuntamiento viendo pasar la procesión,
la que se hizo sin disturbio ni alboroto y sin más nota que la
que dió la Villa/.../ y recombenidos por el deponente de la práctica
que ha visto en dicha Iglesia en catorce años que lleva de Parroco
de ella de no tener seguridad la Villa en la asistencia que hacen a
las fiestas, porque unas veces llegan antes de manifestar, otras después,
y otras estando en tercia/.../ y así mismo declara el testigo
que la Villa no concurre a esta solemnidad como en los demás
pueblos con derechos de fiestas o con cera para la procesión
o con otros costosos cultos a nuestro Señor Sacramentado...?
En
la exposición del Prior, aparece el nombre de Manuel Navarro
como uno de los causantes del escándalo, individuo que también
fue el causante del pleito que en esta segunda mitad del XVIII entablaron
los Cofrades de la Virgen del Rosario,con sede en la Parroquia, con
los Cargos de la Soldadesca Mariana de la Virgen del Rosario que está
en la ermita de San Roque. Tambien podemos comprobar la asistencia de
las Cofradías con sus imágenes que conferiría a
la procesión del Corpus un aspecto de ?cabalgata? o Procesión
General. Veámos también la declaración del organista
Andrés Marchal.
?...haviéndose subido a el órgano empezó a tocar
algunos minués, en lo qual hubo de interbalo más de un
cuarto de hora hasta manifestar a S.M. y al tiempo de ir el Clero a
hincarse de rodillas en el Presviterio del Altar Mayor a dicho fin,
vió el que depone entrar en la mencionada Iglesia a el Ayuntamiento
de esta Villa, el cual iba compuesto de los individuos siguientes /.../
y aunque no vió a Don Miguel Talero, Alcalde por el Estado Noble,
a Juan Escribano que lo es por el general por estar atendiendo entonces
a el teclado y haber quitado la vista a la columna y pared del Coro
le consta muy bien que estos con aquellos entraron en la mencionada
Iglesia de quienes iba compuesto dicho Ayuntamiento, /.../ y bajando
el Clero al Coro a cantar tercia, vió igualmente se retiraba
de la enunciada Iglesia el nominado Ayuntamiento y a el dicho Manuel
Navarro que iba haciendo ademanes con los brazos y manos y haciéndosele
al deponente mucha novedad preguntó a diferentes personas la
causa o motivo que havía tenido para ello y fue respondido que
por que no se les esperó para manifestar/.../ y haviéndose
concluido la misa mayor se empezaron a formar las Cofradías en
el Cuerpo de la Iglesia para la Procesión y estando ya los hermanos
de ellas con las insignias vió el deponente que Francisco Brabo,
ministro ordinario de esta Villa llamó a los Gobernadores de
dichas Cofradías y aunque no oyó a que asunto se dirijía
dicha llamada, después entendió y supo havía sido
para hacerles saber providencia de dichos Señores alcaldes a
fin de que ni sacasen imagen ni insignia alguna en dicha Procesión
bajo de la multa de cinquenta ducados/.../ de lo qual noticioso el Prior
de dicha Iglesia ordenó por no dar motivo a maior escándalo
que dichas Cofradías se suspendiesen en no fuesen en la Procesión,
la que salió con la comunidad de San Francisco, su orden tercera
y dicho Clero tan sólamente, con cuya providencia de dicha Real
Justicia y la que también dió de mandar quitar la parada
del Santísimo Sacramento que estaba puesta inmediata a las Casas
Capitulares de esta Villa, ha causado sumo dolor y sentimiento en ella
por haberle faltado al Santísimo Sacramento el culto que en los
antecedentes años se a dado a S.M. y estando el testigo el día
quinze de dho. mes hablando con Dn. Pedro Pastor hijo de Dn. Pedro Rejidor
tocaron la combersación de lo que havía acaecido el antecedente
y le dijo como havía intentado Dn. Rafael Jiménez, también
Rejidor de esta Villa de haber multado a el relacionado Prior en quinientos
ducados, si sacaba la Procesión que quanto sabe y puede decir
en razón de lo que le ha sido preguntado...?
En
el mes de julio, varios regidores tuvieron que desplazarse hasta Jaén,
dode comparecerían ante el tribunal eclesiástico. En el
cabildo del 3 de julio de 1770, se advirtió a los comisarios
que debían poner de manifiesto las buenas relaciones entre la
Corporación y el clero local , relaciones que volverán
a tambalearse más de una vez antes de terminar el transcurso
del siglo.
©Ildefonso
Rueda Jándula