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APROXIMACIÓN HISTÓRICA AL ORIGEN DE LA PATRONA DE ARJONILLA LA CRISIS DE UN SISTEMA DUAL ENTRE ASOCIACIONES DEL SANTO ROSARIO. Comunicación
presentada por Ildefonso Rueda Jándula en el II Congreso Nacional
de Religiosidad Popular. Andújar, Abril de 1998. |
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©Ildefonso
Rueda Jándula |
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INTRODUCCIÓN En el amplio ciclo festivo de la localidad de Arjonilla ( Jaén ), destacan las manifestaciones de religiosidad popular en torno a las devociones marianas de gran arraigo en el pueblo tras el paso de los siglos. El análisis documental en archivos locales y provinciales permite concluir que los lugareños establecieron un sistema dual en el siglo XVIII, alrededor de las dos imágenes de la Virgen del Rosario que se veneraban en la Villa. Este sistema desaparecerá a finales del siglo XIX con la supremacía de la Confraternidad de soldados marianos frente a la legítima Cofradía del Rosario, mientras se está forjando la dualidad destacable hoy día entre las cofradías de la Virgen de la Cabeza y Nuestra Señora de Alharilla. La Virgen del Rosario con sede en la ermita del patrón de la localidad, San Roque, recibió en el XIX la aclamación popular de “patrona de Arjonilla” y la advocación de Nuestra Señora de las Victorias, posteriormente de las Batallas, para diferenciarla de la imagen de Nuestra Señora del Rosario establecida desde el siglo XVI en la única Parroquia del pueblo, consagrada al Misterio de la Encarnación. Sin embargo, ninguna de las fiestas religiosas que se dedican a ambas imágenes en el mes de octubre gozan de la popularidad de otras advocaciones marianas, como las referidas anteriormente de la Virgen de la Cabeza y la Virgen de Alharilla, e incluso Nuestra Señora de la Soledad, reconocida por sus devotos de otros tiempos como co-patrona del pueblo. En la presente comunicación nos aproximaremos a la problemática que en el siglo XVIII mantuvieron las dos asociaciones del Rosario, basada en el reconocimiento legal de una sobre la otra, sin entrar la compleja situación actual de las devociones marianas arjonilleras, que precisa de un estudio más amplio. LOS SIGLOS XVI Y XVII. La reacción Contrarreformista de finales del siglo XVI y buena parte del XVII, configura en la localidad algunas de las devociones de la religiosidad popular que se van a mantener hasta nuestros días, mientras desaparecen paulatinamente otras, que se iniciaron en los primeros momentos de la reconquista. La Cofradía de Santiago, la más antigua, perderá su preeminencia en favor del nuevo patrón de la Villa, San Roque, a quien se ofrece un Voto en 1.602 por haber librado a la población de la peste. La Cofradía de Nuestra Señora de los Sábados, posteriormente de Purificación verá en el XVII su última etapa de esplendor. San Sebastián, pierde la titularidad sobre su ermita, en favor de Santa Ana, y la ermita de San Cristóbal, en el lugar conocido como “el Santo”, conocerá la ruina de sus muros en el XVIII. En 1589, había sido fundada la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, con sede en la Parroquia de la Encarnación, ante el concejo de la Villa. Ante esta fecha, próxima a la célebre batalla de Lepanto, podemos decir que las personas mayores del lugar afirman que el origen de la patrona del pueblo, la Virgen de las Batallas, está en aquella célebre batalla en la que, según la tradición oral, participaron arjonilleros bajo el mando de D. Juan de Austria. La imaginación de estas personas llega aún más lejos, pues existe la creencia en que la imagen antigua presenció la batalla e incluso se podían ver en su talla los vestigios del combate. Una imagen que aquellos antepasados habían traído de vuelta tras la victoria contra el infiel. Sin embargo, la presencia de esta imagen, en principio con la advocación del Santo Rosario, no está documentada hasta el siglo XVII, alejada en el tiempo de la fundación de la Cofradía del Rosario en el templo parroquial. Tampoco parece probable, según la documentación consultada, la participación de un grupo de arjonilleros en Lepanto, donde estuvo según la tradición, la imagen de la Virgen de las Batallas, patrona de Villarejo de Salvanés (Madrid) y posiblemente algunas otras más. Durante el siglo XVII el cabildo municipal costeaba los ministriles “para las fiestas de Nuestra Señora del Rosario el primer domingo del mes de octubre de cada un año que esta villa tiene y precisa obligación de celebrar como se hace y acostumbra en todo el reino”(AHMA. Actas Capitulares 28-6-1639). Los estatutos de su Cofradía habían sido aprobados el 11 de septiembre de 1620 por D. Gabriel de Céspedes, canónigo doctoral y provisor del Obispado de Jaén. La Virgen del Rosario se veneraba en un altar que en la nave de la Epístola existía en la Parroquia. Por otro lado, la Virgen del Rosario en la ermita de San Roque recibía donaciones a través de mandas testamentarias de los vecinos del pueblo. La administración de estos bienes correspondía al mayordomo de San Roque, y por consiguiente, carecía esta imagen de asociación religiosa que organizara unos cultos en el segundo domingo del mes de octubre, que no se documentan hasta el siglo XVIII. -Testamento de Martín García. Entierro llano. Bienes: Una borrica con su aparejo, cuatro cuadros de diferentes pinturas, sábanas , almohada, arca y sartén. “Pagado este mi testamento mando que todos mis bienes los lleve Nuestra Señora del Rosario que está en Señor San Roque y se distribuyan a la voluntad de el Mayordomo que fuere del Señor San Roque, porque así es mi voluntad”. -Testamento de Juan de Morales Mingo. Entierro mayor en la capilla del Cristo. Encarga 50 misas en el altar privilegiado de Nuestra Señora del Rosario y las misas de San Amador que son treinta y tres. “Ytem mando que luego que yo fallezca así es mi voluntad se de de mis bienes para ayuda a un belo de Nuestra Señora del Rosario que está en la ermita del Señor San Roque, cinco reales de limosna porque así es mi voluntad”. LA COFRADÍA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO EN EL SIGLO XVIII Del pleito entre la Cofradía y la Soldadesca del Santo Rosario se han obtenido algunos datos de los libros de la Cofradía, que en 1731 aprueba unas nuevas constituciones. Su primer capítulo establece el ejercicio del Rosario de la Aurora, que en nuestros días tiene lugar en la festividad de la Asunción, el 15 de Agosto y el sábado anterior al primer domingo del mes de octubre. Esta última Aurora, fue sustituída recientemente por otras que antaño se celebraban en la madrugada del 8 de septiembre. “Lo primero que obtenida la licencia que se requiere todos los hermanos del Santísimo Rosario se han de convocar y juntar en esta ermita -de Nuestra Señora de la Soledad- para que de ella salga de noche el Santísimo Rosario y que en ella se celebren los cabildos nombrando Capellán, Mayordomo y demás oficiales que se requieran por el tiempo de un año más (si conviniere) formando este libro donde se sienten los hermanos cofrades de ambos sexos que quisieren pagando cada uno por su entrada un real de vellón de limosna”. A los cabildos se acudía con el toque de campana, y según las Constituciones, se celebraban los ordinarios el 2 de febrero. El lugar que señala el primer capítulo de las Constituciones fue cambiado por la ermita de Jesús Nazareno, más cercana al centro de la población, donde hubo cabildos de Cofradía desde el 2 de febrero de 1735 hasta el día dos del mismo mes de 1753. Después de esta última fecha, se celebraron en la capilla del Rosario de la Parroquia que ya estaba concluida. Los cargos de gobierno se repartían entre el Mayordomo, encargado de custodiar sus bienes , y diez oficiales -dos gobernadores, dos cobradores y seis munidores-. Las fiestas del Rosario debieron ser muy populares, con cegocijos públicos como esta comedia, organizada por el Mayordomo Manuel Antonio Jaén, a la que se opuso el cabildo municipal ante la situación de las labores agrícolas en el mes de Agosto. La recomendación de los regidores fue su traslado al segundo domingo del mes de octubre, día en el que la Confraternidad soldadesca tiene su celebración: El caudal de la Cofradía, fue relacionado por este Mayordomo, Manuel A. Jaén y Quero, en el catastro de Ensenada. En relación con otras cofradías, el caudal del Rosario - 100 olivos, 2 viñas, 3 casas y las rentas de diez cuantiosos censos-, no es tan importante como el del Santísimo Sacramento o la Cofradía de Ánimas, si bien supera al de las Cofradías de Pasión. Con este caudal se costeaban las fiestas del año, la principal el primer domingo de octubre, un aniversario solemne después de esta fiesta principal, y fiesta con procesión claustral el día 8 de septiembre, en conmemoración de la Natividad. Esta última obligación de la Cofradía fue instituída en su testamento por María de las Nieves y Úbeda: -Testamento de María de las Nieves y Úbeda, de estado doncella.- “Ytem quiero y es mi voluntad que después de mi fallezimiento el olibar estacar de quarenta y ocho olibos sea desde entonzes y para siempre jamás de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario sita en dicha Yglesia Parroquial para que se agregue y esté junto con los demás vienes con la prezisa obligacion de que por el maiordomo que fuere della se aia de azer dezir una fiesta con prozesión claustral y sermón todos los años perpétuamente y para siempre jamás el día de la Natividad de nra. Señora”. CONFRONTACIÓN ENTRE LA SOLDADESCA MARIANA DEL SANTO ROSARIO Y LA COFRADÍA LEGÍTIMA “Jaén. 2 de Agosto de 1724. Señor. El Capellán Mayor, gobernadores y consiliarios de la Cofradía de María Santísima del Rosario que se sirve y venera en la Yglesia Parroquial de esta Villa de Arjonilla, a expensas de las cortas rentas que hoy goza y de las limosnas de sus debotos nos hallamos con el desconsuelo que estas van descaeziendo cada día más y más a causa de la esterilidad de los tiempos y de que por otras se usurpan por medio de una junta o Congregación de vecinos particulares que con el mismo título de María Santísima del Rosario salen a pedir por el pueblo como por la eras y cortijos de su campiña y fuera de ella /.../ suelen juntar más de 300 ducados en dichas especies de granos, aceite, borregos y otras cosas de todo lo cual sólo gastan en obsequio de María Santísima los cortos derechos de una fiesta y procesión cuya limosna importa 39 reales y 12 maravedís y en fuegos conbirtiendo lo restante en comidas y zenas de que se sigue la relajazión y tibieza pues cuando salimos por las calles públicas a hacer nuestra verdadera demanda se nos despide comentando diciendo que cuantas cofradías ay de Nuestra Señora del Rosario ? atendiendo a el notable daño que se sigue a nuestra verdadera cofradía ...” En el transcurso de este extenso pleito, el presbítero Juan Nepomuceno Castejón, expuso la intromisión que los confraternados pretendían hacer en la Cofradía, para que no se siguiera el pleito por no tener la soldadesca estatutos ni aprobación eclesiástica. Al parecer, muchos de los cofrades eran también congregados y habían cambiado el lugar del cabildo -normalmente en la capilla de la Parroquia- trasladándolo a la ermita de Jesús Nazareno, donde eligieron por Mayordomo de la Cofradía a Manuel Navarro “capitán y cabo que otros años había sido de dicha compañía o congregación y por capellán a D. Antonio Manuel Gómez, Pbro. cuñado de Juan Antonio Garzón, actual capitán”. Tambien se menciona que algunos hermanos se salieron de este cabildo. Así expone la Cofradía legítima las pretensiones de los confraternados: Algunas declaraciones de los vecinos sobre la organización de la compañía, los motivos de la fundación soldadesca, etc. los expusieron Antonio Garzón, Manuel Lara Jiménez, Tomás Gutiérrez y Simón Ramón, quienes declararon que en 1.734 se constituyeron para que no se malversaran las limosnas, y que desde tiempo inmemorial se había celebrado la fiesta concurriendo capillas de música de Andújar y Córdoba, procesionando la imagen desde la ermita de San Roque hasta la parroquial, “cuios ofiziales todos los años se han nombrado concurriendo a esto todos los hombres honrrados del pueblo voluntarios sin sujezión ni obligazión”. La conclusión
que podemos extraer de la declaración anterior es que el motivo
fundacional fue una mejor administración de las limosnas, y la
forma asociativa escogida, de corte militar, se asemeja a las asociaciones
paramilitares como los “armaos” de la Cofradía del Cristo de
la Humildad, organizadas jerárquicamente y establecidas en cuarteles
donde desarrollaban actos de convivencia típicos del asociacionismo
masculino que terminaban con borracheras según denunciaron los
miembros de la Cofradía legítima. Se trata por tanto,
de una asociación bien conocida en la campiña cordobesa,
muy próxima geográficamente a esta localidad giennense. Otra cuestión a tener en cuenta viene representada por algunos puntos que ambas asociaciones tuvieron en común durante el siglo XVII. Algunos vecinos pertenecían a ambas asociaciones, ambas festividades se encuentran muy próximas en el ciclo festivo -primer y segundo domingo de octubre- y algunas canciones de los auroros de la Cofradía, que hacen referencia a la imagen contraria. En la ermita del Patrón
San Roque, O esta otra, en la que lo militar, más propio de la soldadesca que de la Cofradía, se encuentra presente, aún refiriendo otra devoción local: En la plaza mayor de
Arjonilla
Los pleitos entre la Cofradía y la Soldadesca finalizan con la aclamación popular de patrona hacia la Virgen del Rosario con sede en la ermita del Patrón, y la crisis de la Cofradía legítima, representante de una religiosidad oficial, establecida con normas, frente a lo espontáneo de la Soldadesca a la que pueden acceder todos los miembros de la comunidad. Al respecto habrá que tener en cuenta la coyuntura socio-política en la que se desarrolla este cambio, que coincide con el tránsito del Antiguo al Nuevo Régimen. La primera referencia documental sobre el patronazgo de la Virgen del Rosario aparece en los testamentos de la década de los 60 en este siglo XIX. La invocación inicial de los testamentos de la época es la siguiente: “tomando por intercesora a la Reina de los ángeles María Santísima del Rosario y al Bendito Señor San Roque, patronos y tutelares de esta Villa”. La documentación del Ayuntamiento de la localidad no recoge aún este patronazgo a través de un voto o promesa similar, ni tan siquiera puden documentarse los gastos que una fiesta patronal debe ocasionar a un Ayuntamiento, lo que refuerza mi teoría del origen popular del patronazgo de la Virgen. Recientemente he tenido la ocasión de estudiar un expediente conservado en el Archivo del Ministerio de Justicia, (leg. 3765. Nº 12.880) en el que un grupo de vecinos del pueblo, denominados como “La Asamblea”, solicitan la aprobación de Estatutos para una nueva Cofradía que pretenden fundar con el título de Nuestra Señora de las Victorias. El expediente data del año 1863, fecha en la que documentalmente aparece un paréntesis entre la advocación del Rosario, y la actual de las Batallas. Todo parece indicar, por tanto, que por esta fecha, los devotos de la Virgen querían buscar una nueva advocación para diferenciar esta imagen de la existente en la Parroquia, y así poder aprobar unos Estatutos por la autoridad eclesiástica y civil. Debieron continuar los enfrentamientos entre ambas asociaciones cuando desde el Ministerio se aconsejó que sobre el particular decidiera el Gobernador Civil de Jaén. “Arjonilla 27 de Octubre de 1863. Varios vecinos de dicha Villa manifiestan: que con aprobacion del R.Obº. De Jaén han fundado una Cofradía bajo la advocación de las Victorias y piden la Real aprobación de sus Estatutos que testimoniados y legalizados acompañan. Nota.- El Negociado estima procedente se remita a informe del Gobernador Civil de Jaén la solicitud y estatutos de la Cofradía que trata de establecerse en Arjonilla bajo la advocación de N.S. de las Victorias. 3 Diciembre 1863. E. De Guzman.” Posiblemente fue en este tiempo cuando se introdujo la costumbre por las mujeres, de regalar joyas a la Virgen de las Batallas cuando algún hijo marcha al servicio militar, y en los últimos tiempos derivó en el depósito de fotografías bajo el manto, costumbre que aún permanece en pleno vigor, también para los jóvenes que ingresan en la Guardia Civil. El traslado de la Virgen desde la ermita del Patrón hasta la Iglesia Parroquial, precede al día grande, segundo domingo de octubre, cuando por la mañana, tiene lugar el oficio religioso y procesión en la tarde-noche. Al día siguiente, a imitación de los cultos que el Ayuntamiento dedica a San Roque, una segunda fiesta religiosa y procesión de traslado a la ermita concluyen con el sorteo de los Cargos entre todos los vecinos que previamente lo han solicitado en el Ayuntamiento. En este lunes de los Cargos, antiguamente se desvestía a la imagen por los nuevos Cargos y los convidados al acto por las familias agraciadas en el sorteo entraban por la puerta principal de la ermita para salir por una portada lateral, donde los jóvenes piropeaban a las mocicas y se cantaban los tradicionales “Polvos”: Una mocita muy peripuesta Ay niña, que con
los polvos, Jóvenes y viejas,
suelen echarse,
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