RVDO. SR. DON LUIS SOTOMAYOR GARCÍA EN EL CINCUENTENARIO DE SU MUERTE
 
 

El próximo día 8 de abril, se cumplirán cincuenta años de la muerte de D. Luis Sotomayor García. La Parroquia no podía permanecer ajena a la efemérides y ha decidido recordar su memoria con una Solemne Eucaristía en el Viernes de Dolores, festividad en la que el ilustre párroco entregó su alma al Altísimo por la salvación de su pueblo. Por tanto, no podía faltar en esta galería prioral el último de los grandes priores de nuestra Parroquia, que aunque no tenía nombramiento oficial, siempre gustó D. Luis del tratamiento de prior, título que mereció por sus buenas obras. Los sacerdotes que después han regentado la Parroquia han sido denominados como párrocos y por tanto, nuestro Don Luis Sotomayor García fue el último de los priores.

RESEÑA BIOGRÁFICA

“Luis Gonzaga Andrés José Sotomayor García, nació el día 5 de Febrero de 1884, en la C/ Carrera nº 16 en Arjonilla, a las 9 de la mañana. Hijo de D. Antonio Sotomayor Mazuelo, natural de Martos y Dª Concepción García Jiménez, natural de Arjonilla. Don Luis quedó huérfano de padre a los 11 años de edad. Su padre falleció el 12 de Febrero de 1895. La vocación al sacerdocio fue desde pequeño, pero se opuso su madre que se encontraba viuda; y sólo contaba con 12 años.

Con esta edad empezó los estudios de bachillerato en Córdoba, por ruego de su madre; después entró en el Seminario de Jaén en 1901. Cantó su primera Misa en Septiembre de 1907. Celebró sus bodas de plata en la Iglesia Parroquial de Arjonilla el día 30 de Septiembre de 1932. Fue orador sagrado el eminente Doctor D. Francisco Morales Vera, Párroco de esta Villa de Arjonilla. Padrinos, sus hermanos Ricardo y Araceli. Su hermano Ricardo no quería que se celebrara esta fecha tan recordada para el hermano presbítero ya que el año anterior se proclamó la segunda República y podía ser causa de un acto de algún desorden público, pero él, con gran valor se opuso y se celebró. Estuvo de Coadjutor en Bailén, Pegalajar, Higuera de Arjona, pasando después a Arjonilla.


En 1939 termina la guerra civil y vuelve a su pueblo natal, se hace cargo de la Parroquia y de la feligresía. Se hospeda en la pensión de Paco Garrido, C/ Juego de Pelota nº 5, ya que su casa quedó destrozada a consecuencia de la contienda. Comienza la restauración de la Iglesia Parroquial y después la de su casa. En los años de hambre y necesidad, socorría a los pobres, con pan que mandaba amasar en el horno de Roque Hernández, unas casas más arriba de la suya, para repartirlo al necesitado. Tenía cuatro cabras para atender su casa y dar leche a niños y enfermos. Ponía una olla de cocido con repollos o con coles, tocino, hueso espinazo, jarrete ... para dar de comer en su propia casa a necesitados. Guardaba o encerraba un gran depósito de aceite que lo repartía al necesitado, huevos, aceitunas aliñadas y otros alimentos. En la casa había un cuarto titulado “de la Virgen”; parecía un establecimiento, donde tenía varias piezas de tela de diferentes colores, medias, calcetines, alpargatas con piso de goma o esparto. Mandó dos mujeres a coser camisas, delantales, refajos para la recogida de la aceituna ... y para darlos también al que no tenía. El doctor D. Antonio Azpitarte, le aconsejó que no se agitara ni se emocionara en absoluto, ya que padecía del corazón y que de éste pendía su vida. Era un gran entusiasta de su pueblo.

El día 8 de abril de 1949, Viernes de Dolores, se celebró por la mañana la fiesta de la Santísima Virgen. Sobre las 7 de la tarde salió en procesión de rogativas por la lluvia, agua tan necesaria, con el Cristo de la Misericordia y la Santísima Virgen de la Soledad. Procesión que presidía el recordado coadjutor D. José Marcilla Hernández que advirtió a los asistentes a la procesión antes de salir, se fuera con el mayor orden, compostura, en silencio; los hombres sin fumar haciendo un poquito sacrificio, rezando y cantando todo al Padre de las Aguas y a la Santísima Madre. Todos obedecieron al admirado sacerdote. Don Luis Sotomayor estaba sentado en la ventana de su despacho, esperando que pasara la procesión y al ver la concurrencia y el orden que se guardaba, cuando pasó se encaminó a la parroquia emocionado; se reviste con roquete y bonete, espera en el púlpito la llegada del cortejo y entrada por la puerta del Perdón; empezó a decir en voz muy alta: “Entrar todos, entrar todos, que os quiero dar las gracias, que ésta es la Casa de Dios, la Casa del Pueblo entero, de todos; por el orden que habéis guardado, os doy las gracias como Párroco y paisano vuestro”. Y finalizó diciendo: “Ya no puedo más”. Y sus últimas palabras fueron con fuerza: “Daría el corazón y la vida por la salvación de mi Pueblo”. Se agarró a la barandilla del púlpito, se le cogió ayudándole a caminar con gran esfuerzo a la Sacristía, donde expiró.

Fue trasladado en un sillón a su casa en el mayor silencio y sonaron las campanas de la Parroquia con el toque solemne de expiración. La radio daba la triste noticia del fallecimiento del Párroco de Arjonilla D. Luis Sotomayor. Al día siguiente, fue conducido su cadáver en caja descubierta desde su casa donde estuvo instalada la capilla ardiente a la Parroquia, con gran concurrencia del pueblo y de fuera, amigos y compañeros; las campanas de la Parroquia sonaban con el toque fúnebre especial para el caso. Igual sonaron las campanas de las cuatro ermitas. Se celebró Misa de Requiem Córpore Insepulto con gran solemnindad, entonando el coro los solemnes cánticos en gregoriano. Terminando este acto, el féretro, a hombros, fue conducido al hermoso cementerio donde fue sepultado en el mausoleo de su propiedad.”
( De Manuel Cuesta Hernández. Perfiles Biográficos. “Al pie de la Parroquia”. Julio de 1993)

ACTO DE INAUGURACIÓN DE LÁPIDA CONMEMORATIVA EN LA SACRISTÍA.
FUNDACIÓN DE LA BECA DON LUIS SOTOMAYOR EN EL SEMINARIO DE JAÉN

“No se borrará de la memoria de los hijos de Arjonilla aquella mañana del 13 de Noviembre de 1956, en la que en medio de una gran emoción se descorría un velo dejando al descubierto una lápida que unos verdaderos amigos dedicaban al inolvidable párroco de Arjonilla, D. Luis Sotomayor García, que tanto amó a su pueblo, que no dudó en ofrecer e inmoló su vida por la salvación de sus amados feligreses. Por fin se hacía justicia a aquella actitud incomparable.


Todo nuestro pueblo vivió emocionado aquellos momentos y la plegaria, oraciones y lágrimas, daban prueba del cariño al inolvidable Pastor. Pero con ser mucho aquel acto, no era bastante. Allí toda Arjonilla, testigo del momento solemne, pero en el ánimo de todos flotaba el mismo pensamiento. Muy hermoso todo aquello. La lápida recordaría la hermosa y ejemplar inmolación, pero el tiempo implacable destructor de todo, iría depositando sobre aquella lápida y en los corazones el polvo del olvido. No, eso no podía ser el final de todo lo que aquello significaba y por eso un aplauso incontenible sonó cuando nuestro Rvdmo. Prelado, que presidía aquel acto, juntamente con los Señores Gobernadores de Jaén y Sevilla, recogiendo aquel anhelo, señaló los cauces para dar paso al pensamiento que a todos nos embargaba.

UNA BECA en el seminario con el nombre de D. Luis, y en cuya fundación, intervinieran no solo los más íntimos, sino todos los hijos de Arjonilla, ricos y pobres, que unos y otros se habían beneficiado de su labor sacerdotal y de su generosidad, y unos y otros, quieren testimoniar su cariño y gratitud a D. Luis.

Ya podemos afirmar que el tiempo no vencerá, porque cada día una oración, cada mañana un sacerdote, que lo fué gracias a aquella beca, pedirá por aquel buen D. Luis, que ofreció al Señor su vida por la salvación de su pueblo, Arjonilla.

El Excmo. Sr. Obispo de nuestra Diócesis, abrió la suscripción con 3.000 pesetas; el Excmo. Sr. Gobernador de Sevilla, con 3.000 pesetas; el Excmo. Sr. Gobernador de Jaén, con 1.500 pesetas, y el Iltmo. Ayuntamiento de Arjonilla, con 2.000 pesetas.”
(Archivo Histórico Municipal. Arjonilla. Correspondencia 1.956).

©Ildefonso Rueda Jándula