La
labor investigadora en los distintos archivos que albergan documentos
referentes al patrimonio histórico, artístico y etnográfico
de la localidad de Arjonilla, se ve recompensada en algunas ocasiones
con los hallazgos de las piezas documentales hasta ahora inéditas,
que arrojan luz sobre la Historia de este pueblo y hacen resplandecer
aquellos tesoros artísticos aún en la actualidad. Algunos
desaparecieron y hoy son rescatados, como en el caso de este artículo,
para la difusión de un patrimonio que no pertenece a nadie en
concreto, sino a la colectividad heredera del mismo.
Debió
ser entre 1580 y 1630, a tenor de la documentación encontrada,
el período en el que se consolida el urbanismo en Arjonilla,
sus equipamientos civiles y religiosos, así como las estructuras
de poder que dominarán a lo largo de la Edad Moderna. Las fiestas
religiosas juegan un papel importante en el entorno piadoso de la sociedad
de la época y para un mayor aumento del culto, se desarrolla
la música sacra a través de las capillas musicales. El
órgano, se configura como el instrumento litúrgico por
excelencia y su presencia se hace imprescindible en todos los templos.
En
este marco contrarreformista el Obispo de Jaén, D. Sancho Dávila
y Toledo, quien realizó una visita pastoral a la Parroquia de
Arjonilla en 1605 , obliga al Prior de la Iglesia, D. Francisco Cerón,
a la realización de un gran órgano. El encargado de la
obra fue el organista de Córdoba Alonso de Aranda, y su tasador,
el canónigo Francisco Carrillo. Veamos al respecto una primera
escritura de obligación de Alonso de Aranda:
?... Dixo que por quanto el a hecho unos órganos para la Yglesia
mayor de esta dicha Villa y en la fábrica y hechura dellos munchos
días de ocupación y por rraçón de su trabaxo
y ocupación tiene asentado con su merced el doctor don Francisco
Cerón, Prior de la Iglesia Mayor de dicha Villa y Mayordomo de
la fávrica de la dicha Yglesia que por rraçón de
la hechura del dicho órgano se le tiene de dar cierta cantidad
de maravedís a tasación del canónigo Francisco
Carrillo vecino de la ciudad de Jaén y a quenta de lo que ansí
a de aberle dicho Señor Doctor don Francisco Cerón le
da y paga tres mil reales, en esta manera, mil cien reales en dineros
y lo demás en una librança en los arrendadores de los
diezmos del aceite de esta Villa y por su parte se le a pedido entregue
escriptura y carta de prezio de los dichos maravedís que rrecibe
y se obligue a estar por la tasación que el dicho canónigo
Francisco Carrillo ha de hazer y otorgar la dicha escriptura /.../ de
todo lo qual se dió por contento y entregado a su voluntad sobre
que rrenunció la ecepción ...?
Al
mencionar al tasador de la obra, Francisco Carrillo, diremos que fue
clérigo de corona y grado y beneficiado en la Parroquia de Arjonilla
a sus 23 años, cuando opositó al magisterio de capilla
de la Catedral de Málaga, sin obtenerlo por no tener edad suficiente
para ser presbítero . Pues bien, no debió gustar la primera
obra de Aranda para Arjonilla, por lo que fue encargado un segundo órgano,
por el mismo Obispo, esta vez con una serie de condiciones que permiten
conocer las características musicales del instrumento y contrastar
la información gráfica y documental conservada.
?Sepan quantos esta carta de obligación vieren como yo Martín
Alonso de Aranda maestro de hacer órganos vecino de la ciudad
de Córdoba digo que por quanto por mandamento del Señor
Don Sancho de Ávila Obispo de Jaén yo hiçe un órgano
para la Yglesia mayor desta Villa de Arjonilla con ciertas condiciones
rreferidas en el dicho mandamento el qual dicho órgano se truxo
a la dicha yglesia y pareciendo que el dicho organo era suficiente como
convenía yo me concerté por no ser tan perfeto como era
necesario con el Prior e Mayordomo de la dicha Yglesia que se trata
con el dicho Señor Obispo de Jaén que yo tomase el dicho
órgano y me lo llevase y hiciese otro de cinco castillos y de
cierta traza como esta estampada en papel firmada de mi nombre y del
Canónigo Francisco Carrillo que llevo en mi poder y al tiempo
de la tasación y bista del dicho órgano ysibiré
y mostraré la dicha traça del dicho organo y el Señor
Obispo de Jaén lo tubo por bien y dió su nuevo mandamento
para que se hiciese el dicho segundo organo con que yo guardase en hacer
y fabricar el dicho órgano las condiciones siguientes.
Primeramente
tengo de hacer y fabricar el dicho organo con un flautado de catorze
palmos de caño abierto y una tercia de pie y más a de
llevar su octava que es de siete quartos mas a de llevar unas flautas
en octava como la de arriva.
Más a de llevar una quincena duplicados los primeros y de medio
arriba en tres en tres.
Más a de llebar una docena hasta la mitad abajo en dos en dos
y de medio arriba de tres en tres.
Mas a de llebar partido todo lleno de entrambas mandas a de llebar tres
fuelles. a de llebar un sealto grande donde ( y cupan) cinco castillos
conforme a la traça.
Mas a de llebar dos niños con sus trompetas para adorno de la
caxa de que hago ssesn.on. y lo firme Martín Alonso de Aranda.
/.../
Como consta del dicho mandamiento que quedó en poder del dicho
Señor Prior y Mayordomo y por quanto yo me he llebado y tengo
en mi poder el dicho órgano que se abia fecho y dexo en su lugar
otro órgano porque no mientras se acabare el que se tiene de
hacer y el dicho Prior e Mayordomo en virtud de mandamiento pasado y
que a si se mandaba por él me entregó tres mil seiscientos
reales (...) y lo daré acabado de todo punto y puesto en la Yglesia
Mayor de la Villa para que suene el día de San Juan de Junio
del año de mil y seiscientos e quince...?
Por último, conocemos también el tiempo durante el cual
estuvo empleado Alonso de Aranda en la realización del segundo
órgano, ya que en 1616 se obliga a pagar a Isabel Gutiérrez,
vecina de Arjonilla y viuda de Diego Ximénez Hidalgo, la cantidad
de 1.167 reales ?de raçón y de la comida y camas /.../
en casa de la susodicha el tiempo que e estado en esta Villa en la fávrica
del órgano que e puesto en la Yglesia mayor de esta Villa...?
. A partir de aquí, se inicia la andadura de la capilla de música
sacra de la Iglesia de Arjonilla, dotada con cuatro ministriles, que
alcanzaron gran fama en la provincia, tan solo comparable con la de
Huelma y las ciudades más relevantes de la geografía provincial.
©Ildefonso
Rueda Jándula