LOS COCHES DE DON MARTÍN DE CARMONA VALENZUELA

 
 

 

Al hilo de la festividad de San Cristóbal, protector de los conductores, por haberse dedicado, según la leyenda, a transportar a las personas que querían cruzar un río, quiero aportar un capítulo más para el conocimiento de la personalidad de D. Martín de Carmona Valenzuela, arjonillero del siglo XVIII, del que conocemos sus rasgos físicos, inmortalizados en el gran cuadro que decora la sacristía, junto a su mujer, Doña Inés de Ortega Serrano y la Virgen del Pilar, aparecida a Santiago. Mientras vivió, el cuadro colgaba de las paredes de su casa (hoy propiedad de Manuel Gómez Martín) y después de su muerte pasó a la escuela de gramática que él mismo fundó por su testamento, en el convento de Santa Rosa de franciscanos observantes.

Su gran caudal le permitía tener una amplia casa solariega con gran número de criados e interesantes bienes muebles entre los que destaca una pequeña biblioteca, a través de la cual podemos ver los gustos literarios del matrimonio. De su inventario post mortem conservado en el Archivo Histórico Municipal se destacan los cuatro coches que componían su medio de transporte en la época, muy interesantes por el lujo de detalles con que son descritos y apreciados por el maestro de coches vecino de la ciudad de Jaén, Joseph de Pinto. El siguiente inventario y descripción de los coches de D. Martín de Carmona Valenzuela es un documento de gran interés por la inexistencia de estos vehículos en otros inventarios de bienes familiares entre los arjonilleros de la época. Todo un lujo por aquel tiempo, hoy al alcance de todos.

Aprecio de los coches por Joseph de Pinto, maestro de coches y vecino de Jaén.

“Al coche llamado chaparra de manos madera y herraxe y correaxe nuebo bestido por de fuera de baqueta nueba guarnezido a dos carrera de tarihuelas según se estilla color de benturina y la labor encarnada y por adentro vestido de terziopelo carmesí nuebo con todas las sedas correspondientes trenzas y agarraderas de color de leche su bidro delantero de vara de largo y tres quartas y media de alto y los de las puertas a correspondienzia lo tasa i aprezia en zinco mill reales.

Al forlon que se alla más que mediado vestido de damasco paxizo con sus cortinas de tafetan de ladrillexos y sus tres bidrios correspondientes a dicha caxa vestido por de fuera de vaquetas mediadas su clavazón dorado color de coral las molduras doradas y su erraxe lo tasa y aprezia en dos mill y doszientos reales.

El coche berlina mas de mediada vestida de tripe por adentro con una carrera de tarchuelas y con su yerro y madera lo tasa y aprezia en nuebezientos reales.

Al carrozin viexo con su vidrio de a bara que puede rodar por su madera erraxe vestido interior y exterior lo tasa y aprezia en setezientos y zinquenta reales.”

 

©Ildefonso Rueda Jándula