La
albahaca, pregonera de las fiestas de San Roque |
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©Ildefonso
Rueda Jándula |
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Siempre he creído que eran nuestros arjonilleros ausentes los que, con su regreso al pueblo al comenzar el mes de agosto, anunciaban la inminente llegada de nuestras fiestas patronales. Eran los pregoneros visibles del festejo. Sin embargo, para otras personas, la preparación de la fiesta comienza mucho antes, con los primeros destellos primaverales ante los que se apresuran para sembrar las plantas de albahaca, que una vez llegado el momento lucirán en las primeras gradas del altar mayor. Mis vecinos de la hermosa calle Llana, vecinos también de la misma acera, Narcisa Ramírez y Francisco Carmona, al igual que Juana Pons ya han comenzado sus preparativos sanrroqueños en los que ocupan la temporada estival mimando con el agua de los pozos las macetas de albahaca, transportada desde la plantera hasta el recipiente del barro de nuestro pueblo. "Es tierra de mi tierra, agua de mi sed..." que se convierte en el aroma mágico de esta planta que ya los romanos tributaban a sus dioses en las verbenas (adorno vegetal) que posteriormente dio nombre al recinto cerrado y adornado donde pasar las veladas de las noches estivales. No todo el mundo sirve para estos menesteres. Su experiencia les permite conocer cuanto sol necesitan para reverdecer en todo su esplendor, la ración diaria de agua y cómo hay que cortar la flor finalmente, para que la albahaca no perezca antes de las fiestas de San Roque. Los cuidados son casi diarios, como los que necesita un recién nacido al que vemos crecer poco a poco. Llama la atención lo visible de la mayoría de los preparativos festeros, mientras que otros se realizan ocultos, en lo más recóndito de nuestras casas y huertos, sin que nadie lo ordene, por pura iniciativa popular. No os podéis imaginar la alegría que siento cuando mis vecinos me dicen que ya han plantado la albahaca para San Roque, y sucesivamente van informándome de lo grande que se ha puesto "este año se han adelantado mucho ... veremos si llegan a las fiestas", me dice Narcisa a veces. Son sus preocupaciones y quehaceres materializados en un tributo que se constituye en el primer pregonero de la fiesta. Cuando llegue la Virgen
del Carmen, y los aromas de la noche se confundan entre las damas de
noche y la albahaca en nuestros paseos nocturnos, podremos decir: Falta
un mes. Para entonces, la albahaca se mostrará en todo su esplendor
y habrá que protegerla a la sombra de las escasas parras que
sobreviven en los patios arjonilleros. Así nace la albahaca de
San Roque, con el agua, la tierra y la luz del ánfora de barro.
El Santo enviará por las noches del mes de agosto a su ángel,
para cuidar de vuestra albahaca, como aquel otro que labraba los campos
al Santo Isidro. Que San Roque, queridos vecinos, sepa agradecer vuestro
gesto y os colme de toda clase de bienes y salud, para que otro año
sembréis en su honor esta planta tan arjonillera.
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