D.
Manuel Vicente Parras Jiménez |
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EPISTOLARIO
DE DON MANUEL VICENTE PARRAS JIMÉNEZ D. Manuel Parras Jiménez, nace en Arjona el año 1.840, sus padres D. José Parras y Muñoz y Dª Catalina Jiménez Bellido. En 1.898 tomará posesión de la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Arjonilla y seis años más tarde muere en la casa del Marqués, junto al castillo, a causa de un derrame cerebral. El priorato de D. Manuel Parras, del “cura Parras”, como era conocido por nuestros mayores, fue corto -apenas siete años- aunque en el tiempo que regentó nuestra Parroquia supo ganarse el reconocimiento de toda la población, y la animadversión de la primera autoridad local, y por extensión la del Ayuntamiento. En aquellos años fluían las cartas en un triángulo constituído por el Ayuntamiento, Obispado y Parroquia, de manera que todas las actuaciones de D. Manuel eran denunciadas ante el Obispo. En medio de este embrollo, la familia Coello de Portugal, tan influyente en la Corte, apoyaba al Prior en la construcción de la Capilla-Panteón en la Iglesia Parroquial, lo que provoca la protesta del Ayuntamiento, que al final consigue la retirada del proyecto. A través de las distintas cartas que se dirigían unos y otros, veremos en este artículo y en los próximos capítulos, cómo se desarrolló el polémico priorato de D. Manuel Parras Jiménez. Por una real orden de 17 de junio de 1.882, D. Manuel Parras es nombrado Capellán de Honor honorario y predicador supernumerario de la Real Capilla. (Archivo del Palacio Real. Personal C. 791/38). Según Francisco Pinilla Castro, en su libro “Villa del Río. Apuntes para su Historia”, desde 1880 era Cura propio de Villa del Río, donde desarrolló una amplia labor, iniciándose en 1881 las obras de la nueva Parroquia de la Purísima Concepción, y la reconstrucción del colegio de Jesús. Lo extraño es que en 1898, se permutan los Priores de ambas Parroquias, y así D. Manuel Parras viene a la Encarnación, y nuestro antiguo Prior, D. Juan Osorio y Ortega es nombrado como Cura propio de Villa del Río. Las dos parroquias pertenecen a diócesis distintas, aunque para el caso de Arjonilla, el privilegio pontifical que faculta a la Casa Real el nombramiento del Prior, permite que desde altas instancias “políticas” se influya en la elección de la primera autoridad eclesiástica del pueblo. D. Manuel Parras fue un gran benefactor en la Parroquia de Villa del Río, costeando de su propio bolsillo las obras del colegio de Jesús y otras en la nueva Parroquia. En
los años siguientes, se había eliminado su nombre de los
documentos parroquiales. Continúa Francisco Pinilla en su libro
“ Si espiritualmente quedó destrozado, como se ve, no lo fue
menos en la parte económica a tenor de lo que se desprende de
una carta fechada en Arjonilla el 9 de junio de 1900 que envía
al Sr. Obispo de Córdoba, y que termina así: “ ... y siento
no poder ir en seguida para honrarme en conocerlo y ofrecerle personalmente
mis servicios porque por disposición de Dios me encuentro sin
recursos y atribulado ...” En los próximos capítulos veremos
las razones de este comentario, motivados por la generosidad para con
los pobres que nuestro Prior ejerció hasta el día de su
muerte. Quizá esta excesiva popularidad era lo que no gustaba
del Cura Parras a los gobernantes municipales, que no cesaban en poner
trabas a su labor, y en otras ocasiones se entrometían demasiado
en cuestiones eclesiásticas. El culto de San Roque, al que estaba
obligado el Ayuntamiento por el Voto de 1.602, era un punto de encuentro
entre ambos poderes. En su administración, surgían fricciones
desde hace varios siglos, y en este caso D. Manuel también se
encontró con la tradicional oposición. Unos días antes, el Prior había aceptado un encargo del Ayuntamiento, la predicación en la fiesta del patrón San Roque, cometido que había aceptado, aplicando el estipendio del sermón a las obras del nuevo cementerio municipal, tema que nos ocupará en el próximo capítulo dedicado a este singular Prior de nuestra Parroquia. “Reciba
en atenta comunicación del día de ayer, doy a usted mil
gracias como a la Corporación Municipal que tan dignamente preside
por la distinción con que me honrran encargándome la oración
sagrada que acepto, en honor de Nuestro Bendito Patrón San Roque.
La consignación de ochenta pesetas de que se limita el precio
de aquella ,como si mejor hubiere sido, para ayuda de las obras del
nuevo cementerio, si ese Ayuntamiento las lleva a efecto... Dios guarde
a usted muchos años. Arjonilla, 9 de Agosto de 1903. Manuel Parras
Jiménez.” En este segundo capítulo sobre el priorato de D. Manuel Parras Jiménez (1898-1904) nos ocupamos del principal punto de fricción que el cura Parras mantuvo con los gobernantes municipales, y sobre todo con la persona del alcalde, D. Rafael Martínez Sánchez. Nuestro Prior deseaba ver terminadas las obras de una nueva capilla, la del Corazón de Jesús, ubicada en el mismo lugar que hoy ocupa. Estas obras estaban amparadas económicamente por los donativos obtenidos de la gran popularidad del Prior, y con el apoyo de la familia Coello de Portugal ya que en esta capilla obtendrían el enterramiento familiar, mientras que el alcalde pretendía que esta aportación económica del pueblo y de los Coello se materializara en un nuevo cementerio. El Obispo de Jaén, D. Victoriano de Guisasola y Menéndez, recibe en 1.901 una carta en la que el alcalde de Arjonilla denuncia a D. Manuel Parras, escandalizado por el arco que ha de abrirse en el muro que anteriormente ocupaba el altar de la Virgen de Purificación -hoy capilla del Corazón de Jesús-, para dar acceso a la nueva capilla que se estaba construyendo sobre el solar del Salón Parroquial, antiguo Panteón o cementerio. El 26 de junio de 1901, el Sr. Obispo contesta así al alcalde: “Recibido el atento oficio de V.S. fecha 24 del corriente, en el cual, por acuerdo del Ayuntamiento de su digna presidencia y haciéndose eco de alarma revelada por el vecindario de esa Villa, se sirve V.S. manifestarme temores de que pueda afectar gravemente a la solidez de ese magnífico templo parroquial la puerta que se proyecta abrir en uno de sus muros para comunicar con la hermosa Capilla que se está concluyendo de acuerdo conmigo, y a expensas principal y casi exclusivamente del digno y generoso Párroco D. Manuel Vicente Parras, a fin de que en ella se establezca el Sagrario y en su altar principal se coloque la hermosísima efigie del Sagrado Corazón de Jesús donada a ese objeto por la Serenísima Señora Infanta Doña Isabel Francisca de Borbón, por conducto del Excmo. Sr. D. Alonso Coello, cúmpleme significar a V.S. que para disipar todo recelo y desconfianza acerca del particular y para completa tranquilidad de todos he acordado que el Sr. Arquitecto diocesano pase cuanto antes a esa Villa con objeto de inspeccionar dicho muro y dictaminar por escrito sobre si la proyectada puerta podrá ofrecer peligro grave o leve para la seguridad del edificio y oportunamente tendré la satisfacción de transcribir a V.S. el aludido dictamen. Dios gue. a V.S. ms. as. Jaén 26 de Junio 1901.” firmado: Victoriano, Obispo de Jaén. En Agosto de 1.901, llega el informe del arquitecto diocesano sobre la solidez del muro para su apertura como capilla: “El Sr. Arquitecto diocesano, con fecha 26 del pasado, dice al Excmo. y Reverendísimo Sr. Obispo de esta Diócesis lo que sigue: “Excmo. e Yltmo. Sr. Con el propósito de cumplir el encargo que V.E. Y. me hace en su atenta comunicación del 28 de Junio pasado después de enterarme por la misma de ciertos antecedentes pertinentes al caso, me personé en la Villa de Arjonilla haciendo un detenido reconocimiento y tomando los oportunos datos de aquellos elementos que consideré necesarios para poder con todo acierto y garantía informar a V.E.Y. acerca del punto concreto cuya opinión se me pide, a saber; si pueden relacionarse por medio de un claro rompimiento el templo parroquial y una capilla actualmente en construcción costeada con fondos particulares con el conocimiento y aprobación de V.E.Y. y con destino a Sagrario. Pues Bien, Excmo. Sr. hechos los cálculos de resistencia y cotabilidad que al caso presente atañen, en mi opinión que puede establecerse la indicada relación por el sitio que se pretende, sin que con ello sufra en nada la solidez del templo, siempre y cuando estas obras se realicen con ciertas precauciones por personal idóneo y acostumbrado a ejecutarlas y dirigidas por un Arquitecto que será el que llegado el caso fije las dimensiones del claro así como la clase de material que deberá emplearse y el procedimiento que haya de seguirse en la ejecuciòn de las mismas. lo que transcribo a V.S. para su conocimiento y efectos oportunos. Dios gue. a V.S. ms. as. Jaén, 3 de Agosto de 1901.” El Gobernador Eclesiástico, Mariano Hernández. Sin embargo, a pesar de este informe favorable por parte del arquitecto diocesano, la apertura del muro no se realizó, y en su lugar se realizó un altar en el que se diera culto a la imagen del Corazón de Jesús donada por la Infanta Isabel. En la siguiente carta no fechada de D. Manuel Parras al alcalde, vemos cómo al final sucumbe el Prior ante la voluntad del alcalde, frente a muchos proyectos del cura Parras en cuanto a las obras de la Parroquia se refiere. Entre otras, se había proyectado una nueva capilla en el altar de la Virgen del Carmen (hoy de San José), ocupando parte de la sacristía. “Sr. Alcalde Constitucional de Arjonilla. Mi estimado Sr. Alcalde: En vista de la carta del Sr. Obispo adjunta, nos honrrará a todos que la Corporación Municipal, y contribuyentes que estimare oportuno, dieran las más expresivas gracias al Sr. Obispo por las gestiones que hace en favor del expediente de la torre de este pueblo: Sin duda contentísimo porque se está haciendo la capilla a medida de su gusto: Yo vengo siendo la víctima; pero el pueblo pierde porque al abandonarme a mis propias fuerzas me hace desistir de hacer verja a la lonja, de enlosarla y hacer otra capilla nueva en el Carmen igual a la otra: Con este motivo mande a su cura párroco que le agradecen su donativo y que s.m.b.”. Firmado Manuel Parras Jiménez. Para finalizar este segundo capítulo, ofrezco dos cartas que dan prueba de la intromisión política en el Priorato de Arjonilla. En ellas se puede ver la amistad que unía al alcalde D. Rafael Martínez con el Diputado del Congreso, Sr. Prados. Recordemos que desde el Concordato de 1.756 hasta la década de los años 20 de este siglo, la Casa Real nombraba a los Priores de nuestra Parroquia, de entre una terna propuesta por el Obispo. (24-4-1904).-Don. Manuel Parras al Sr. Alcalde: “Arjonilla 24 Abril 1904. Mi estimado amigo como el administrador del Señor Marqués me ha asegurado que sólo hasta nochebuena tiene recibido el alquiler del pósito, le ruego que me envíe las 50 pesetas que hasta San Juan me deban para hacer los reparos que pueda en el pósito. De nuevo le ruego que al Señor Prados le pida me traslade a el Marmolejo que es lo que conviene a todos. mande a este su capellán y amigo.” Firmado Manuel Parras.
Una de las causas que pudo provocar el continuo enfrentamiento entre D. Manuel Parras Jiménez y los gobernantes municipales de principios de este siglo fue el haber fundado en Arjonilla el sindicato obrero católico, una de las primeras asociaciones que en defensa de la clase trabajadora surge en nuestro pueblo, para incomodidad de los munícipes conservadores. Desde otros organismos gubernamentales se pretendía desde hace décadas un control sobre estas asociaciones, casinos y grupos sociales, sobre los que informaban las salidas y entradas de correspondencia. Si en el primer y segundo capítulo de esta serie dedicada a D. Manuel Parras tratamos el tema de los enfrentamientos cívico-religiosos por las manifestaciones de religiosidad popular y la construcción de la capilla del Corazón de Jesús, en este último artículo dedicado a nuestro recordado Prior veremos los primeros pasos de este sindicato obrero. El primer documento que presento es una carta no fechada, que desde el gobierno civil se dirige al Ayuntamiento, para que éste informe de una reunión sospechosa: “El Sr. Juez Municipal de esa villa en telegrama de 11 del actual me dice lo siguiente: Habiendo tenido conocimiento a las 23 del día de ayer se había celebrado una reunión en el Ayuntamiento compuesta de la Corporación municipal eclesiástica y otros elementos y resultando de dicha reunión celebrar una manifestación en protesta de otros elementos por tratarse de contras políticas en la misma hora y por quejas presentadas por un cierto número de individuos de los que tomé nota que conservo pedí reunión con el Señor Comandante del puesto de la Guardia Civil y Alcalde la que no celebramos por falta de asistencia del dicho Sr. Alcalde y temiéndome sea dicha manifestación causa de un conflicto público lo pongo en conocimiento de V.S. para en caso así suceda conozca los responsables de tan arbitrario hecho. lo que traslado a V. para su conocimiento y a fin de que con toda urgencia se me informe sobre los hechos que se denuncian.” En la minuta, o borrador que desde la alcaldía se realiza para contestar al gobernador civil, se explica que la reunión fue un manifiesto apoyo para el Prior, que estaba desarrollando en la localidad el sindicato obrero católico: “Contestando su atenta comunicación nº 542 tengo el honor de manifestarle que efectivamente el 10 del corriente a propuesta de las clases sociales más elevadas de esta localidad como son el Clero, médicos, maestros nacionales, juez municipal suplente y muchos mayores propietarios se reunieron en esta Casa Consistorial con la mayoría de los Señores concejales y después de un amplio cambio de impresiones por unanimidad y con el mayor entusiasmo de esta localidad (...) nuestra más ferviente adhesión por el constante laboriosidad en la dirección actual de sus feligreses que socialmente está llevando a cabo una obra meritísima el cual es la implantación y desarrollo del Sindicato Católico Agrario, causa por la cual se les está (...) con las más infamantes calumnias de las que protestamos con toda nuestra energía siendo todo lo demás (...) del mal enterado o malicioso Sr. Rueda (juez) de aquí quien ha estado suspendido y se le está instruyendo expediente por su superior jerárquico Juez de Justicia del partido por abandono de sus funciones...” Concretando algo más la actuación sindical de D. Manuel Parras en beneficio de los jornaleros de principios de siglo en esta localidad, ofrezco el cartel publicado en mi trabajo “Hechos y figuras de la Historia de la Villa de Arjonilla en el siglo XIX”. En este impreso, que data del año 1.901, se informa de las condiciones que tendrán los pobres jornaleros para hacerse con una vivienda. “Viva
la democracia cristiana. Vivan los jornaleros católicos de Arjonilla.
1.901. Sobre la situación de la clase obrera de Arjonilla en el año 1.902, un informe que desde el Ayuntamiento se realiza para otras instituciones superiores, dice lo siguiente : “Es pequeño el término de esta Villa con relación al vecindario, así que la oferta del trabajo, de ordinario escede a la demanda, siendo notable el trabajo que los obreros de estos prestan en otras localidades. Es relativamente buena la situación de la familia obrera en este término, a partir de un año, en que las cosechas han sido normales, habiendo sido aquella en estremo aflictión en los años anteriores en que fueron nulas o muy escasas las cosechas, durante este período, la familia obrera remedió con la peseta o cinco reales que alguna vez ganaba el cabeza de familia, en la que los menores recogían de limosna y con la leña o frutos que se encontraban o tomaban en el campo ... En resumen el pueblo es pobre, ignorante, laborioso y sufrido sin que hasta ahora haya vestigios de socialismo, asociaciones de resistencia, de socorros mutuos, ni de otra especie alguna”. En
una de sus cartas, D. Manuel se quejaba de estar “sin recursos y atribulado”,
a causa de los disgustos causados por la oposición municipal
a sus numerosos proyectos. El 2 de octubre de 1904, muere en su domicilio
de la casa del Marqués, en la antigua calle Corredera, a consecuencia
de un derrame cerebral. Al día siguiente, se autoriza por el
Gobierno Civil, el traslado del cadáver embalsamado hasta la
ciudad de Arjona, su localidad natal, autorización que recae
en su hermano D. Francisco Parras Jiménez. El entierro, multitudinario,
tal y como decía Isabel Víctor, acompañando los
arjonilleros al carro que conducía el cuerpo sin vida de su Prior,
según le contaba a Conchita Gómez su madre, como recuerdo
imborrable de un Priorato comprometido con la sociedad de finales del
siglo pasado y los nuevos tiempos de este siglo. ©Ildefonso Rueda Jándula |
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