LA
CORREDERA SEÑORIAL |
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Entre la plaza, o cuatro esquinas donde los jornaleros amanecían en busca de trabajo y ahora sirven de “matatiempos” para jubilados y desocupados, hasta el altozano o glorieta que recibió el nombre del ilustre alcalde don Ángel Hernández Martos, discurre la Corredera, tercio de la Avenida de Andalucía, una de las calles más principales de esta Villa, salpicada de las más importantes casonas blasonadas. La circulación de vehículos por esta calle pudo ser una de las causas que acabaran con los paseos dominicales y festivos que tenían como escenario esta vía principal de nuestro pueblo. A ella está dedicado esta segunda entrega de la Historia del callejero arjonillero. LA CONCEBIDA Y LOS SERRANO A poco tiempo de finalizar la construcción de la ermita de San Roque, mucho antes que la de Jesús Nazareno, existía en la Corredera la ermita de la “Conçebiçión” de nuestra Señora, edificada gracias al clérigo Diego del Carpio, entre unas casas propias y las de Pedro Serrano, ermita que fue bendecida por el Obispo de Jaén en la primera mitad del siglo XVI. La vecindad de esta fundación religiosa con la casa solariega de los Serrano, determinará el patronazgo de esta familia sobre la ermita. A principios del siglo XVIII, Doña Inés de Ortega Serrano, a quien pertenecía el solar, casa con Don Martín de Carmona Valenzuela y son construidas unas nuevas casas con portada de ladrillo en la que aparecen los escudos Valenzuela (sobre el dintel de la puerta) y Serrano (sobre la ventana de la fachada). Nos referimos a la casa que hoy es propiedad de Manuel Gómez Martín. El inventario de los bienes de Don Martín y Doña Inés, refleja además las alhajas que contenía la ermita: “Una efixie de Christo Cruzificado como de una vara de estatura en su cruz dosel y cortina encarnada. Una echura de Nuestra Señora de Conzepzión en su trono con su corona de plata. Un bufete pequeño forrado en felpa encarnada. Una lámina de talla dorada con pintura del Divino Rostro. Una lámina con marco dorado pintura de Santa Teresa. Otra lámina de la misma hechura pintura de Señor San Antonio. Dos lienzos grandes con sus marcos negros y dorados en los colaterales de dicha sala el uno con pintura del Baptismo de Christo y el otro de la Predicación de San Juan Baptista. Otra lámina con marco de talla dorado con pintura del Señor San Benedito dezimo terzio Pontifize romano. Otra lámina con marco de talla dorado pintura de San Gerónimo. Otra lámina maior con marco de talla dorado con pintura de Santa María Magdalena. Otra lámina del mismo tamaño y marco pintura de Santa María Exicíaca. Otra lámina del mismo tamaño y marco pintura de San Francisco de Asís Capuchino. Dos países con marcos negros y dorados de un mismo tamaño pintura de perspectiva. Un escritorio grande con su lámina y en ella pintura de Señor San Joseph con treçe navetas sobre un bufete de nogal forrado en badana. Otro escritorio del mismo tamaño y hechura con otras treze navetas y lámina de nuestra Señora del Carmen sobre otro bufete de nogal forrado en badana.” La grandeza de los personajes en cuestión, Doña Inés y Don Martín, se muestra en sus retratos, del gran cuadro ennegrecido que resiste al paso del tiempo en la Sacristía de la Iglesia de Arjonilla. Ante la escena de la aparición de la Virgen del Pilar a Santiago aparece retratado este matrimonio con sus mejores galas. Es la única información gráfica que poseemos de los habitantes de Arjonilla en tiempos pasados, pero la propia historia de este cuadro será tema de otros artículos. Como anécdota final de estos ilustres moradores de la calle Corredera, inserto el certificado del fallecimiento de Don Martín de Carmona Valenzuela, que el escribano Alonso Rubio García escribe de la siguiente manera:” Hoy cinco de julio de mil setecientos treinta y siete; siendo como entre siete y ocho de la mañana pasé a las casas de la vivienda y morada de Don Martín de Carmona y Valenzuela y estando en ellas y en la sala baja de dichas casas vi al susodicho tendido en dicha sala, y que le estaban amortajando su cuerpo, y que al parecer estaba muerto naturalmente pues aunque en altas voces le llamé por su nombre y le moví el cuerpo no me respondió cosa alguna, y para que conste así lo certifico y firmo.” EL MARQUÉS DEL CASTILLO Frente al solar de los Serrano, otra gran casona solariega se nos muestra blasonada con el escudo del Marqués de la Merced, título que en su origen pertenece a una familia de Andújar, y que con la unión matrimonial de los Jiménez de Arjonilla con los Pérez de Vargas de Andújar quedará asociado a los bienes patrimoniales de quienes habitaron lo que hoy es escuela de cerámica, junto al patio de armas del castillo, como jardín singular. El inventario de los muebles de la casa incluye cuadros que destacan en número y calidad, de advocaciones locales como San Roque, la Virgen de la Cabeza, la Virgen del Rosario y otras más generales como Santa Teresa, la Inmaculada, etc. , representadas en obras pictóricas y escultóricas que en algunos casos decoraban las estancias y en otros servían para el culto desarrollado en el oratorio familiar. Son inventariadas imágenes de talla como una Virgen del Rosario, un San Roque, San Antonio, San Francisco de Paula, la Inmaculada, crucifijos de marfil o metal, ornamentos litúrgicos, corporales, albas. Aparecen también cuadros pintados con escenas marianas, de la Virgen de la Cabeza con marcos dorados, del Santo Rostro, San Miguel, Santa Casilda, la Purísima, San Juan, Nuestra Señora del Pilar y Virgen de las Angustias. Reliquias de San Timoteo, del Lignum Crucis, y lo que destaca sobremanera “Una carta de Santa Teresa de Jesús con cristales y marco de chapa de plata y un Relicario de Santa Teresa con guarnición de flores y caja de cartón.” Se trata, por tanto, de una colección de relicarios de limitado número pero de gran calidad, conforme a las exigencias de las personalidades notables entre la sociedad de la época. ÚLTIMOS ESPLENDORES La burguesía local de finales del siglo XIX, quiso imitar la grandeza de los nobles arjonilleros de la centuria anterior, instalándose también en la Corredera, en unas costrucciones de estilo regionalista, como la casa de Cayetano Ramírez, que aún permanecen y otras que han sido víctimas del funcionalismo más espantoso, continuado en los tiempos actuales con la exposición marmórea del poder de Don dinero, nuevo “noble” de la Corredera. La conocida fábrica de "Don Cesar", era propiedad de la Excelentísima Señora Doña Rosario Acuña Espinosa de los Monteros, fallecida en 1.910, mujer del Excelentísimo Señor Don Enrique Lassus Font, Magistrado del Tribunal Supremo y Senador del Reino, residente en Madrid, quien murió en 1.901, cuando el Ayuntamiento rotula con su nombre la calle Plaza (desde la Plaza hasta la Parroquia). - rótulo que aún se conserva en las cámaras de la escuela de cerámica -. Su casa, es recordada por los objetos religiosos y cuadros antiguos que pendían de las paredes, donde posteriormente hubo una academia de preparación para los estudios de bachillerato. Casi enfrente, la casa del célebre alcalde Manuel L. de Medina, de quien se decía en la época del bipartidismo político: "Los faroles de la esquina los enciende Manuel Díaz y los apaga Medina". Hoy es lugar de encuentro de Culturas, entre las miradas atentas de los personajes históricos que se nos muestran en los interesantes azulejos de la planta baja, realizados por la empresa Isturgi a principios de siglo. En 1936, la Corredera cambia su nombre por el de Francisco Largo Caballero, que es depuesto por José Antonio, para finalizar en una Avenida blanca y verde. Pero la Corredera seguirá siendo la de siempre, donde los tejidos de la tienda de Bernal, los mejores del pueblo, se codeaban con la taberna del Sargento Castillo (Hoy Unicaja), y allí corría la manzanilla a diario, y más abajo, el bar "Los Candiles" que anteriormente fue la taberna de Juan Manuel Maraña, frente a una antigua fábrica de harina. Desde
la primera oficina bancaria de Arjonilla, la Caja de Ahorros de Ronda
atendida por Pepe Gómez, llegamos de nuevo a la Plaza, finalizando
así este paseo por la Historia y el paisanaje de la Corredera.
A la vuelta de la esquina, la calle Santiago, en el próximo mes. ©Ildefonso Rueda Jándula |
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