ARJONILLA ROMANA
 
Los eruditos locales, en un afán por magnificar nuestro pasado, identificaron las tierras que hoy ocupa Arjonilla con las ciudades que Plinio en su Historia Natural localiza en la Bética. "Las poblaciones más célebres del inteior, entre el río y la costa del Océano, son Ségida que se apellida Augurina, Ulia o Fidencia, Urgao o Alba, Ébura o Ceriale, Iliberri..." . Así, algunos hablan de Ségida (Augurina) y otros, como Romero de Torres, de Julia Fidencia, localizándolas en Arjonilla.
   
Inscripción romana
 
   
Me parece todo un atrevimiento estas afirmaciones. Por mi parte, me contento con decir que romanos hubo por aquí. Las muestras materiales que nos dejaron son bastante sencillas, pero abundantes. La pieza arqueológica más destacada, conservada en el vestíbulo del Obispado de Jaén es una inscripción ya mencionada por Hübner en el corpus de inscripciones latinas. Parece ser que los Coello de Portugal la conservaron en una de las casas de su propiedad en Jaén y que de allí pasó al Obispado.
   
Lápida romana procedente de Arjonilla, expuesta en el Obispado de Jaén
   

M(arcus) Horatius M(arci) f(ilius) /
Gal(eria) Bodonilur /
IIvir Lucretia L(uci) f(ilia) /
Sergieton uxor

(Marco Horacio, hijo de Marco, de la tribu Galeria, Bodonilur, duunvir. Lucrecia, hija de Lucio, Sergieton, su esposa.) La inscripción, funeraria, nos habla del duunviro Marco Horacio y de su mujer Lucrecia, con apellidos hispanorromanos como Bodonilur y Sergieton. A un lado y otro se disponen dos relieves con escena agrícola: Una figura humana dirige la yunta de unos bueyes.

   
 
Los alfares romanos
   
El resto de vestigios materiales de los tiempos romanos en nuestro suelo, está presidido por los alfares de producción de tégulas y cerámica de basto. Si descartamos el paraje de San Antón, junto a la antigua carretera Madrid-Sevilla, donde han aparecido monedas y elementos arquitectónicos propios de una villa romana, la localización de los alfares romanos inmediatos al núcleo urbano del actual Arjonilla, nos remite a la cantera de arcilla de la Albarrada. En torno a ésta, se localizan estos alfares cuya producción según la tipología de los fragmentos puede datarse en torno al siglo III de nuestra era.
   
Desde el Pino, hacia el Oeste de la población de Arjonilla, lugar en el que aparecen abundantes restos de alfarería romana, pueden controlarse otros dos lugares más de producción cerámica: en primer lugar, las inmediaciones de San Roque (polígono industrial y huerta de la saya) zona en la que aparecieron varios hornos que han sido excavados. En segundo lugar, el Cerro del almendro, donde también son abundantes los fragmentos cerámicos. Creo interesante conexionar los tres enclaves y relacionarlos con una importante actividad de producción cerámica en tiempos romanos.
 
El Pino
Vista del paraje "La saya" desde el Pino
Vista del Cerro del almendro desde el Pino
 
La producción salida de estos alfares es cerámica de basto: materiales constructivos como las tejas romanas (tégulas e ímbrices), ladrillos, dolias (recipientes de gran tamaño para almacenaje) y cerámica común. En algún caso, como en Cerro del almendro han aparecido escasos fragmentos de sigillata, cerámica de mayor calidad, destinada a la vajilla de personajes con alto poder adquisitivo. Ofrezco las imágenes de los fragmentos en superficie de lo que pudiera ser la escombrera, o el mismo horno del paraje del Pino
 
   
 

Los romanos desarrollarán y perfeccionarán el sistema de cubrición de los griegos, quienes inventarion la teja, sistema que se perfecciona con el uso de tégulas e ímbrices. El mundo romano fue el gran difusor de la construcción en ladrillo que permitió la edificación de los vastos complejos monumentales del Imperio.

De esta forma, los romanos se convirtieron en los grandes difusores del uso del ladrillo, pues a su accesibilidad se añadía la posibilidad de producir grandes cantidades a corto plazo, con la consiguiente reducción de costos y de tiempo.

   

 

Ildefonso Rueda Jándula