FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS

 
     
 

Cuando está a punto de concluir el ciclo festivo anual, Todos los Santos y los fieles difuntos ponen colofón a todo un calendario salpicado de festividades.

Las celebraciones en torno a los Santos tienen un marcado carácter familiar, y lejos de manifestarse públicamente se desarrollan en los hogares y entre los círculos de amigos, donde tiene lugar la degustación de la gastronomía típica de esta fiesta y sus tradiciones.

 
 
 

Las tradiciones en torno a la Solemnidad de todos los Santos y la conmemoración de los fieles difuntos declinan progresivamente, mientras vemos con asombro, como se imponen modas de "Jalowines", importadas como la Coca Cola. ¡Lástima que nuestros jóvenes no hayan descubierto la riqueza de la tradición popular propia!.

 
       
 
Una semana antes de la Fiesta, los monaguillos solían ir por las casas del pueblo pidiendo, en especie, harina, matalaúva, melones y alguna propina, para dedicarse en la tarde del día 1 a "doblar" por los difuntos en el campanario. Con esas gachas que hacían los monaguillos pasaban toda la noche "doblando" en memoria de todos los difuntos del pueblo. Para pedir, los monaguillos llevaban los portapaces de la Parroquia, y decían al llegar a las casas: ¡La Santa Paz!
 
   
Los monaguillos dan a besar la "Santa Paz"
 
 

A partir de las doce del mediodía del 1 de Noviembre, comenzaban a doblar las campanas. A esa hora, las mujeres en sus casas, encendían las mariposas de aceite por sus familiares difuntos y se afanaban en elaborar las típicas gachas para el postre de estos días. Con las gachas que sobraban, los chiquillos del pueblo iban tapando las cerraduras de las puertas, ocasionando más de un altercado. Mientras ocurría todo eso, el triste sonar del bronce de las campanas era incesante durante toda la madrugada. Entre la gastronomía típica de esta festividad, además de las gachas y otros dulces se hacía un guiso de castañas y son célebres los típicos "paneticos de los santos".

 
     
 
En el día de los difuntos se celebraban varias misas a las que acudían en masa los fieles. Antiguamente, debido a que las sepulturas estaban en el interior de la Iglesia había costumbre de asistir a los santos oficios desde el mismo lugar de la sepultura familiar, en la que los familiares encendían velas. Ya en nuestros días se celebra una Misa por todos los difuntos del pueblo en el Cementerio.
 
 
Misa por los difuntos en el Cementerio
   
 
En los nueve días siguientes a la celebración de los difuntos, se celebra el novenario de ánimas en la Parroquia. Es habitual que las mujeres enciendan lamparillas junto al relieve de Ánimas en el retablo de la Virgen del Carmen, reducto de una antiquísima costumbre y devoción en nuestro pueblo por las Ánimas benditas.
 
   
Ánimas en el altar de la Virgen del Carmen
 
 

Todavía se conoce a este olivo como "estaquita de las ánimas", ubicado justo en el inicio del camino de Villalbos. En este olivar, que fue de la Cofradía de Ánimas, los vecinos aportaban algunos kilos de aceituna para que se recogiese por la Cofradía y se invirtieran en la lámpara de aceite del altar de ánimas.

Sobre las tradiciones de la antigua Cofradía de Ánimas podéis conocer más en mi trabajo "Cosas de ánimas: del mánguili al fósfili".

 

La "Estaquita de las Ánimas"