FIESTA DE SAN BLAS (ROSQUILLAS DE S. BLAS)

 
     
 

 

Bendición de las roscas de San Blas

San Blas fue obispo de Sebaste (Armenia, en la actual Turquía) en los comienzos del siglo IV. Su culto es muy popular, y está ligado a la tradicional bendición de la garganta.

Mientras le conducían al martirio, salió una mujer entre la muchedumbre de los curiosos para poner a su hijo, que se estaba ahogando a causa de una espina de pescado que se le había clavado en la garganta, a los pies del obispo Blas. Éste oró poniendo sus manos en la garganta del niño, que de inmediato, quedó curado.

San Blas estaría incluido entre los mártires caídos bajo la persecución de Licinio. La fecha de su decapitación, el año 316, oscila entre la historia y la leyenda.

Desde muy antiguo, en la Parroquia de la Encarnación de Arjonilla se bendicen unas roscas de pan que los panaderos han elaborado y que la gran mayoría del becindario ha adquirido, con la finalidad de su bendición que les procurará una protección especial del santo para sus gargantas. Incluso, en algunas casas se guarda algún pedazo de estas roscas para cuando llegue alguna afección de garganta a alguno de los miembros de la familia.