LA SANTA CRUZ DE LOS NIÑOS

     
 

Desde los años de la posguerra, los niños de Arjonilla han tenido una forma de agruparse para celebrar la Santa Cruz de mayo, además de las celebraciones particulares en las casas. Aún quedan en las cámaras de las casas de Arjonilla aquellas cruces de madera con parihuelas para ser portadas por los niños y niñas.

En Arjonilla, hasta los niños tienen su Cofradía instituida. Unos días antes de comenzar la novena, el hermano mayor, con un tambor avisa a los hermanos que pronto se iniciarán los actos. Durante nueve días, en la ermita de la Soledad, los pequeños asistirán a la novena y rezo del Santo Rosario, para concluir con la fiesta principal, en la Iglesia Parroquial, en la misa de las 12. Por la tarde, la Santa Cruz es llevada en procesión, acompañada de banderas, estandartes, faroles y las típicas "porras" de madera, que siempre provocaron los porrazos propios de la chiquillería.

     
 

El hermano mayor, invita en su casa a todos los niños y niñas y después de la merienda se realiza el sorteo. Cuando el nuevo elegido coge el cetro, con gran algarabía son llevadas todas las insignias a la casa del nuevo hermano mayor. Año tras año, el ritual se repite y los más pequeños arjonilleros se van introduciendo en las costumbres religiosas de su pueblo. Muchos somos los que nos acordamos de aquel himno:

"Salve, dulce leño,

salve, dulces clavos,

ángeles y hombres

todos te adoramos.

Te ponen en trono

los emperadores

contigo se honrran

los grandes señores".

¡VIVA LA SANTA CRUZ!