CARNAVAL

 
     
 
 
     
   

Dicen los estudiosos de la cultura popular que las manifestaciones festivas del invierno, iniciadas desde la Inmaculada Concepción, tiempo de matanza, poseen formas "carnavalescas". Aquellos tambores de los niños en las vísperas de Navidad, las caracolas de San Antón, el ambiente festivo de las familias durante las matanzas de los cochinos y los remates de la aceituna... Ruido, mucho ruido que eclosiona en la fiesta de Carnaval, popularísima sobre todo cuando estaba prohibida, algo más apática desde que se hace de obligada oficialidad.

Del carnaval de otros tiempos, nos han quedado algunas coplas populares, algunas de corro, y el recuerdo del cántaro roto en pedazos del juego de piñata.

 
     
 
Muchachas jugad
al corro que se pasa Carnaval
y viene Semana Santa
y tenemos que rezar
Ferrocarril, Fuente de hierro,
que en el vapor se va mi dueño
se va mi dueño se va mi amor
se va la prenda que adoro yo
con la paleta su madre le daba,
con la paleta y no le atinaba,
con la paleta, su madre le daba
y le dio
un paletazo, que la mató
y el jarro verde se lo quebró.

Carnaval, carnaval
la fiesta de las mujeres,
la que no le salga novio,
que espere al año que viene.

 

 
 

Comparsa:

Doce niñas venimos en la comparsa
y van a oir los nombres con mucha gracia
Carlota es la mamá, Lucía y la Carmela,
la Antonia y la Patrocinio,
Conchita y la Rafaela
Las dos hermanas mellizas,
la Carolina y Tomasa,
La Pilarito no viene porque se ha quedado en casa.

Doscientos millones y un haz de violetas
cuatro paquetes de polvos
y cuatro sacos de harina,
y cuatro de colorete
y tres de pintura fina
y para ir más bonitas
se meten en la pechera,
cuarenta y siete levitas
y la paja de una era.

Canción del corro:

Al afilador, Chss Chss
Al afilador Chss, Chss,

Esta me la llevo yo
esta me la he de llevar
si su madre me la da
le tendré que regalar
un manton de terciopelo
y una toquilla encarná

Comparsa:

La otra noche en el teatro
a la hija del alcalde,
le vimos toa la función
y se la vimos de balde

El hijo del herrador
que es más bestia que un borrico
un pellizco le tiró
en el dominus nobiscum

la gente que se dió cuenta
le dicen que lo hechen
y el hijo del herrador
salió de allí echando leches

Canción del corro:

A las doce en punto cierran los conventos,
y las pobres monjas se quedan adentro
y los monaguillos van a la cocina
y hacen chocolate para las vecinas
las vecinas dicen que rico que está
haznos otro poquito para merendar.


©Ildefonso Rueda Jándula